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La importancia de respirar bien

La respiración es un acto mecánico que realizamos miles de veces a lo largo del día. Si lo hacemos de manera deficiente, nuestro organismo puede llegar a deteriorarse. Por el contrario, una correcta respiración contribuirá a que nos sintamos mejor física y psíquicamente.

respirar

El exceso de trabajo, las cargas familiares y, en general, el ritmo de vida que llevamos hacen que muchas personas padezcan problemas de insomnio y vivan en un estado de tensión poco recomendable. Una de las alternativas que se plantean para evitar que estas situaciones perjudiquen nuestra salud es aprender a respirar bien, ya que ello nos hará sentirnos más vitales y, consecuentemente, nuestro organismo también se encontrará mejor.

Una mala respiración puede ser, en sí mísma, una causa de stress excesivo y ocasionar depresión, falta de energía y fatiga crónica. Debemos respirar profundamente porque si lo hacemos de manera superficial y dejamos una buena parte de nuestros pulmones sin utilizar, el oxígeno no llega a todas las partes del organismo y nuestro organismo se oxigena de manera deficiente.

Otro error suele ser que, al exhalar, no vaciamos los pulmones por completo y retenemos cierto volumen de aire dañino. Para que la espiración sea completa, cuando se llegue al límite de lo que suele ser una espiración habitual, hay que contraer los músculos abdominales para que salga la salida de mayor cantidad de aire posible.

Para realizar esta técnica, es importante que estemos sentados con la espalda bien recta.

Es muy importante que aprendamos a respirar bien, porque nos ayudará también a conseguir que nos sintamos más relajados, eliminaremos la tensión muscular y ayudaremos a nuestra mente a que se siente más despejada y que nuestro aparato digestivo mejore su funcionamiento.

Los movimientos respiratorios son dos: la inhalación (el tomar aire por la nariz, lenta y profundamente) y la exhalación (momento en que lo soltamos). Habitualmente respiramos elevando los hombros y el pecho. La respiración completa y perfecta integra en sí la respiración abdominal, la costal y la clavicular.

La primera se realiza contrayendo y expandiendo el disfragma, porque así dejamos más sitio a la caja torácica. Se ponen las manos en el abdomen y se inspira profundamente. Sentiremos que se mueve el diafragma y el tórax se expande. Expulsaremos el aire lentamente y sentiremos cómo el diafragma vuelve de nuevo a su sitio. Realizaremos estos gestos de manera pausada y moviendo sólo los músculos necesarios.

Esta es una técnica muy efectiva cuando hay que hablar en público, porque facilita que la voz se proyecte hacia delante con lo cual, la emisión será mejor. Además, al acelerar la circulación sanguínea es un excelente método de relajación del cuerpo y la mente.

La respiración costal es un complemento de la anterior que nos ayudará a mejorar nuestra capacidad pulmonar. Con ella ejercitaremos la zona de las costillas, haciendo que el aire penetre más profundamente en nuestros pulmones. Se trata de inspirar mientras el abdomen está contraído con lo cual, al entrar el aire, las costillas se separarán y luego expulsarán el aire lentamente.

Para completar los tres tipos de la respiración completa, terminaremos centrándonos esta vez en la parte más alta de los pulmones para ejercitar la respiración clavicular. El abdomen se bloquea y nos permite absorber poco aire con lo que la cantidad que llega a los pulmones suele ser deficiente. Es un tipo de respiración bastante sintomático en personas con problemas nerviosos y también en algunas mujeres embarazadas.

Respiración antiestrés

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También podemos utilizar nuestra mente para eliminar el estrés y facilitar una buena respiración. Para realizar estos ejercicios, podemos hacerlos en casa y por nuestra cuenta y a medida que vayamos perfeccionando la técnica, también podremos incrementar la frecuencia con la que los practicamos y conseguiremos reducir tanto el estrés como los síntomas de ansiedad.

Es importante que busquemos un momento de soledad y silencio ambiental, porque el entorno contribuirá al ejercicio. Nos tendemos boca arriba con los ojos cerrados y cogeremos aire de forma lenta y profunda. Visualizaremos el camino que recorre el aire por todas las partes de nuestro cuerpo y expulsaremos lentamente el aire. Descansaremos unos segundos y seguiremos expulsando más aire.

Respiraremos profundamente varias veces más y luego imaginaremos situaciones agradables que nos ayudarán a relajarnos completamente (el verano, la brisa de la montaña, los rayos del sol sobre nuestro cuerpo, las olas del mar …) Expulsaremos de nuevo el aire y repetiremos el ejercicio varias veces. Una vez terminado, volveremos a la vida cotidiana con más energía.

Este tipo de respiraciones, más lentas y profundas benefician al corazón, contribuyendo a que se fortalezca, a la vez que disminuyen las posibilidades de padecer problemas cardíacos y también rebajan los índices de tensión arterial.

Realizando estas técnicas cambia la presión pulmonar y aumenta de por sí la circulación sanguínea. Como esta tarea corresponde al corazón, le ahorraremos un trabajo y además, cuando éste envíe sangre a los pulmones, encontrará mayores cantidades de oxígeno. Estas mayores proporciones nos ayudarán a alimentar nuestros tejidos y si existe algún problema de sobrepeso, el suministro extra de oxígeno nos ayudará a quemar grasas.

También se producirá un rejuvenecimiento de la piel, que se tornará más suave, por la mejora de las glándulas pituitarias y pineales y finalmente, mejorará la oxigenación del sistema nervioso y en concreto, el cerebro se beneficiará especialmente, ya que requiere tres veces más oxígeno que el resto del cuerpo.