¿qué sabe ud. de Ecología?
Para quienes viven en Argentina
y para los que viven en otros países
Gracias por intervenir !
RAFAEL BORRÁS VIVES
VOCAL DEL COL.LEGI DE FARMACÈUTICS DE BARCELONA
www.farmaceuticonline.com
El solo hecho de consumir cualquier droga lleva implícito un riesgo. Este riesgo se multiplica cuando el consumo se traduce en la mezcla de diferentes sustancias. En este caso, nos podemos encontrar con reacciones y efectos imprevisibles y en muchas ocasiones de difícil clasificación, atendiendo a la naturaleza de la respuesta individual y a las condiciones personales en el momento del consumo.
En la actualidad, las mezclas son frecuentes y forman parte del comportamiento de muchos jóvenes. En algunas ocasiones son debidas al intento de potenciar o minimizar el efecto producido por una sustancia determinada. En otros casos siguen un patrón de moda o accesibilidad a determinadas sustancias en un momento concreto.
Asimismo, también podemos encontrar la respuesta a una simple necesidad de experimentación y de intento continuo de potenciar el estado festivo.
Mezclar drogas conlleva un riesgo importante porque aumenta la toxicidad, aparecen reacciones imprevisibles y aumenta el tiempo de metabolización y de eliminación.
Como ejemplos podríamos hablar de cannabis+alcohol, cuya combinación puede ocasionar vómitos, náuseas y lipotimias.
La mezcla de estimulantes como la cocaína, el speed y el éxtasis aumenta notablemente las posibilidades de padecer taquicardia, hipertensión y problemas psicológicos (ansiedad, ataque de pánico, depresión).
En el caso de los alucinógenos (LSD o las setas alucinógenas) el efecto tarda en aparecer y algunos consumidores deciden tomar estimulantes para contrarrestar la apatía y decaimiento que se manifiesta desde la ingesta hasta la aparición de los efectos.
Asimismo, esta mezcla puede aumentar notablemente la aparición de efectos indeseables que se manifiestan días, incluso semanas después del consumo.
Otro ejemplo serían los anestésicos, ketamina y GHB (el mal llamado éxtasis líquido, que nada tiene que ver con las pastillas), que combinados con depresores del sistema nervioso como el alcohol, los tranquilizantes y los opiáceos, pueden provocar una reacción de profunda depresión respiratoria y provocar una parada cardíaca.
Es importante remarcar que la mezcla de estimulantes y depresores del sistema nervioso contrarresta los efectos y provoca un mayor consumo ante la incapacidad de obtener los efectos deseados.
No hay consumo sin riesgo y este riesgo se multiplica cuando se combinan diferentes sustancias a lo largo de un periodo de tiempo.