¿qué sabe ud. de Ecología?
Para quienes viven en Argentina
y para los que viven en otros países
Gracias por intervenir !
La instalación se levantará en Chulilla, tendrá un millón de metros cuadrados para 2.000 vacas lecheras, 2.000 terneros de recría para carne y 5.000 cabras de ordeño.
La valenciana Granja San Ramón ya es modélica en la producción de leche de vaca de alta calidad, que ahora vende en exclusiva a Danone. Pero sus dueños, los hermanos Garcerá, proyectan en Chulilla la más moderna explotación ganadera del mundo, que será autosuficiente y cumplirá con las mayores exigencias medioambientales.
Será una auténtica referencia mundial. Una macroexplotación ganadera que ocupará 100 hectáreas (un millón de metros cuadrados), que tenderá a autoabastecerse de toda clase de materias primas, que dispondrá de su propia fábrica de piensos y que generará con los desechos más energía de la que consumirá.
A las 2.000 vacas de leche que ya tiene la Granja Ramón en sus instalaciones actuales, en Quart de Poblet, se añadirán 2.000 terneros de engorde, para carne, y 5.000 cabras de ordeño.
Según cuenta Ramón Garcerá, el mayor de los tres hermanos de la familia, la idea es tender a producir ellos mismos toda clase de derivados lácteos de la máxima calidad, cerrando el ciclo. En la actualidad suministran su producción de leche a la fábrica de Danone en Aldaia.
Al igual que otras granjas de alto nivel, San Ramón desmiente el tópico de que el campo de la Comunidad Valenciana sólo es importante en cuanto a cítricos, verduras, vino,... La realidad demuestra que aquí están las mayores y más tecnificadas explotaciones ganaderas y que determinadas industrias lácteas prefieren su producción, porque la elevada selección del ganado, su alimentación, la climatología y la trazabilidad que propician empresas muy preparadas, determinan una elevada calidad.
En esta línea, la granja San Ramón prepara su gran salto. En su ubicación actual no puede crecer. Por eso ha decidido trasladarse tierra adentro, en busca de espacio para desarrollar un ambicioso proyecto que empezará a ser realidad en octubre.
A la ISO 9001 que avala su calidad se añadirá la certificación 14001, la máxima en materia medioambiental.
No habrá purines contaminantes. Todo el estiércol se procesará en una planta digestora, para generar metano y convertir este en electricidad. La granja aprovechará el calor de esta central y venderá a la red eléctrica la mitad de los kilowatios producidos con los excrementos de los animales. Los residuos finales serán fertilizantes inodoros para agricultura y jardinería.
Pero el carácter innovador de este proyecto en marcha no acaba en la propia granja. Sus mentores ofrecerán a los agricultores de la zona (Chulilla, Gestalgar, Losa del Obispo...) la posibilidad de que produzcan, bajo contrato, buena parte de los cereales y forrajes que necesitan para la alimentación del ganado, en el convencimiento de que puede ser una buena alternativa para otros cultivos en crisis.
VICENTE LLADRÓ/VALENCIA