¿qué sabe ud. de Ecología?

Para quienes viven en Argentina

"ENCUESTA"

y para los que viven en otros países

"ENCUESTA I"

Gracias por intervenir !

 


Se discute en Formosa, Argentina sobre la fluoración del agua

En la ciudad de Formosa se ha iniciado un beneficioso debate acerca de la pertinencia o no de la fluoración de las aguas. El problema recién se inicia y la importancia del hecho radica en que un grupo de ciudadanos lo haya abierto, lo que contrasta con el poco interés que actualmente suscita en la mayoría de provincias argentinas en donde se practica la fluoración en forma regular, incluida la provincia del Chaco.

Lo alarmante es que pareciera que desde los años ´60 en nuestra región no se ha discutido el tema, especialmente en sus efectos negativos para la salud de la población, que aho-ra se sabe que los tiene.

En aquella época, los sanitaristas mejor informados manejaban el concepto de que el flúor disuelto en agua co-rriente evitaba las caries (especialmente de los niños) lo que hasta la fecha sigue sosteniéndose con razón. Lo que no se sabía muy bien, entonces, eran algunas contraindicaciones que presentaba el uso del flúor, y especialmente los riesgos que tenía, lo que aconsejaría cambiar la forma de suministrar el producto.

A cuarenta años de aquellas medidas sanitarias, en muchos países del "primer mundo" ya se ha prohibido la fluoración, aconsejándose aplicaciones locales del producto, que serían mucho más efectivas porque actuarían con ma-yor especificidad. Es que se trata de un elemento halógeno fuertemente oxidante, es decir que despide oxígeno espontá-neamente.

Se le adiciona al agua potable 1 ppm. (una parte por millón) de sal de flúor. (HAWLEY, Gessner, EE.UU., 1993), coincidiendo los autores consultados que es muy difícil lograr una dosis precisa, lo que aumenta los riesgos. Otro problema que ya no se discute a nivel mundial, es que los halocarbonos y los fluorcarbonos son causantes -entre otras sustancias, del debilitamiento de la capa de ozono. (Schinder, 1999)

En Formosa el debate está polarizado entre algunos odontólogos y diputados que insisten en que se cumpla una ley sancionada en 1996 (la Nº 1214), y la Fundación Por un Mundo Mejor (ligada afectiva y científicamente a la Fundación Ambiente Total, de Resistencia, a la FunAM, de Córdoba, y a Greenpeace, entre otras ONGs de declara-do compromiso comunitario) que desde esa época ha instalado en la sociedad un cuestionamiento a varias medidas con-sideradas indiscriminadamente como "buenas" por los gobiernos de turno, pero que escondían un riesgo muy grande pa-ra la salud de la población.

Así sucedió con la pretendida instalación de un horno pirolítico, duramente cuestionado por la ONG formose-ña y que fue reemplazado -con muy buen criterio del gobierno de entonces- por un autoclave de regulares dimensiones que solucionó el problema de los residuos patológicos y evitó la contaminación atmosférica por quema, una de cuyas consecuencias más trágicas es el de la emisión de dioxina, de declarados efectos cancerígenos y mutagénicos.

También inició en su momento el debate sobre la contaminación del río Paraguay por efluentes cloacales y otros productos tóxicos que arrastran sus aguas, y contemporáneamente, sobre la deforestación indiscriminada que se realiza en la provincia.

Hoy le toca al flúor, porque insisten en su uso cuando ya se conoce mucho más sobre el producto y sus efectos negativos sobre la salud.

Aparte de prevenir las caries -específicamente en los niños- la fluoración del agua asegura su distribución a una buena parte de la población beneficiada con la red de agua corriente. Obviamente, una debilidad de este argumento radica en lo poco probable que toda la población se beneficie por igual, ya que es sabido que el agua de red no llega a todos los ciudadanos. Al mismo tiempo, esta distribución que intenta ser masiva, aporta el primer riesgo, cual es el que se suministre por igual a todos, incluyendo a aquellos a los que podría causarles daños.

Al respecto, cabe agregar que se ha demostrado que las personas mayores de 65 años con ingesta de flúor (aún en las dosis más pequeñas recomendadas por la OMS) tienen mayor probabilidades de fracturarse las caderas. Un buen tema para que investiguen los médicos traumatólogos y para que tengan en cuenta las autoridades sanitarias.

También hay datos que indican que es peligrosa la administración de flúor en personas nefróticas, diabéticas y con osteoporosis, tiroides e hipertensión, entre otros males. (Moya Pueyo et al, España, 1999). Los mismos autores ponen énfasis en seña-lar la potenciación del efecto del flúor con el calor, lo que para nuestra zona subtropical es otro riesgo de cuidado muy difícil de controlar.

Lo que fue un progreso años atrás, ahora pareciera estar cuestionado y con razones más que atendibles. Se dice también que siendo los niños los que más se benefician con el producto, y teniendo en cuenta los riesgos antes mencio-nados, mucho más correcto e higiénico -y además más económico- sería administrarles localmente el flúor, para lo que existen pastas dentales y otras formas más seguras. Este es un tema, sin dudas, que necesita de un debate profundo y comprometidos, dejando de lado intereses mezquinos y eventuales veleidades políticas (J.C.).

Jorge Castillo
Psicólogo (U.N.R.)
Magister en Gestión Ambiental y Ecología (U.N.N.E.)
Presidente de la FUNDACION AMBIENTE TOTAL
Resistencia (Chaco)
E-Mail: funat@chaco.com.ar