¿qué sabe ud. de Ecología?

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La Educación Ambiental

Por Lic. Adriana Anzolín
adanzolin@utenet.com.ar

Introducción

Ya nadie pone en duda que estamos frente a una crisis ambiental sin precedentes, donde hemos puesto en peligro los sistemas vitales del Planeta y, por ende, nuestra supervivencia como especie.

Esta situación es el resultado de un modelo "de desarrollo" que no sólo a expoliado al medio ambiente, sino también ha producido profundas iniquidades entre los miembros de nuestra propia especie. Parafraseando a Indira Gandhi no sólo ha generado polución ambiental sino "la polución de la pobreza".

Ante la magnitud del problema, desde hace varios años y desde diversos sectores de la sociedad, se ha denunciado la necesidad de redefinir nuestra relación con la naturaleza optando por el llamado desarrollo sustentable. Pero para que éste pueda ser eficazmente implementado, requiere de la modificación de las acciones y actitudes individuales o colectivas que están afectando al medio ambiente e impiden su preservación para las generaciones futuras. La tarea es ardua, sobretodo urgente y requiere de varias herramientas esenciales para su logro.

Una de ellas es la Educación Ambiental (E.A.) que debe ser extendida a todos los miembros de la sociedad, respondiendo a las necesidades, intereses y motivaciones de los diferentes grupos de edad y categorías socioeconómicas..

Una poco de historia

El uso de la naturaleza como recurso pedagógico no es nueva. Ya en el siglo XVIII, Voltaire o Rosseau consideraban que ella era nuestra primer maestra y pregonaban la necesidad de que el hombre mantuviera los lazos con su medio.

Esta tendencia se consolidará hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX, cuando surgirán diversas escuelas en Europa que utilizarán la observación del medio natural como recurso educativo. Este modelo de educación será abandonado en pleno siglo XX y sustituido por otro que reflejará el marcado antropocentrismo de una sociedad que deifica cada vez más a la tecnología y expolia la naturaleza sin remordimientos.

Sin embargo, a mediados de los años ´60 ya son claros los resultados de este accionar: polución, desaparición de especies, destrucción de ecosistemas, etc. Surgirán desde distintas organizaciones y movimientos sociales, protestas contra esta situación y presiones para que los gobiernos la modifiquen.

Reflejando esa preocupación, en el año 1972, se producirá en Estocolmo un hito histórico: convocada por las Naciones Unidas se llevará a cabo la 1º Cumbre de la Tierra, llamada la Conferencia sobre el Ambiente Humano. Allí, por primera vez, se reunirán gobernantes de diversos países para analizar y alertar sobre el deterioro ambiental. Y también por primera vez, se instalará a nivel internacional la necesidad de la E.A. como base de toda política ambiental.

Como resultado de las recomendaciones de esta conferencia, se creará en el año 1975, el Programa Internacional de E.A.(P.I.E.A.) cuya finalidad será definir claramente los objetivos de la E.A.

En el marco de este Programa se realizarán una serie de seminarios y congresos, entre los que se destacan:

  • Año 1975: Seminario de Belgrado
  • Año 1977: Conferencia de Tbilisi
  • Año 1987: Congreso de Moscú

El Seminario de Belgrado puede considerarse la plataforma de lanzamiento del P.I.E.A. y allí se adopta la "Carta de Belgrado" que fija metas y delimita contenidos de la E.A.. La Conferencia de Tbilisi y el Congreso de Moscú, servirán para examinar los avances hechos y establecerán pautas para el futuro.

Como resultado de esta labor de años, se irá definiendo con mayor precisión que es la E.A.. "De una vaga idea inicial se convertirá en un cuerpo teórico sólido y dotado de una estrategia rigurosa y con carácter institucional" a decir de la educadora M.C. González Muñoz.

Durante la Conferencia de 1992 en Río se volverá a reconocer su importancia fundamental como herramienta de cambio.

¿Qué es la Educación Ambiental?

El Congreso de Moscú, en forma clara y precisa, definió la E.A. como : "Un proceso permanente en el que los individuos y la comunidad se concientizan de su medio ambiente y adquieren los conocimientos, valores, destrezas, experiencia y también la determinación que les permitirá actuar - individual y colectivamente - para resolver los problemas presentes y futuros" (punto 11)

De la definición, se desprende en primer lugar, que la E.A. debe estar dirigida a la doble dimensión humana:

  • La personal o individual o sea dirigida a cada ciudadano.
  • La social o comunitaria dirigida a cada grupo social (profesionales, laborales, culturales, etc.)

Y por otra parte, tiene como objetivos contribuir a:

  • La adquisición de conocimientos: el medio ambiente, los procesos vitales que lo sustentan y los problemas derivados de la actitud irracional del hombre para con la naturaleza, deben ser conocidos y comprendidos.
  • Fomentar nuevas actitudes: la E.A. debe contribuir a la concienciación y sensibilización sobre la necesidad de proteger al medio ambiente, desarrollando una ética de respeto hacia el mismo y una actitud participativa en la resolución de los problemas ambientales.
  • El desarrollo de aptitudes: es necesario promover en las personas el pensamiento global (global thinking) que les permita discernir todos los factores (sociales, económicos, técnicos, etc.) implicados en un dado problema ecológico y poder evaluar las posibles soluciones. Es decir, debemos abandonar los análisis estrechos y las soluciones parciales a las que nos hemos acostumbrado, y reemplazarlos por una visión holística de los hechos.

Como se desprende de sus objetivos, nada más alejado de la E.A. que el simple trasvasamiento de conocimientos a los que nos ha acostumbrado la educación tradicional. Por el contrario, la E.A. debe ser provocativa, instándonos a cuestionar aspectos fundamentales del actual proyecto de sociedad. También debe actuar como catalizadora para que dejemos de ser meros espectadores y participemos en la solución de los problemas ambientales.

La E.A. es, además, interdisciplinaria: el abordar los complejos problemas ambientales requiere de distintas disciplinas que trabajen en común, eliminando los compartimentos estancos que caracterizan al conocimiento en la actualidad. Por lo tanto el trabajo en equipo resulta esencial.

La E.A. no debe, de acuerdo a la Conferencia de Tbilisi: "..ser una asignatura más que añadir a los programas existentes..., debe permear cada parte de los programas de educación formal y no formal". ¿Pero, cúal es el objetivo final de la E.A.? Contribuir a lo que debería ser el objetivo cardinal de la Educación, y que Séneca, a comienzos de nuestra era, definió como la sabiduría de vivir bien. Y para Séneca, vivir bien no implicaba atiborrarse de conocimientos, sino fundamentalmente hacerlo en armonía con la naturaleza.

Del dicho al hecho...

Centurias más tarde, Séneca se horrorizaría al ver como hemos perdido la relación amorosa con nuestro entorno, como la educación se ha disociado en muchos aspectos de su cometido original y, en definitiva, nuestra calidad de vida se ha degradado.

Debe reconocerse que en los últimos años existen indudables avances en materia de E.A. como por ej.: su incorporación a los programas de educación formal de muchos países (bastante recientemente en la Argentina) y no formal, el aumento de material y literatura referida al tema, su difusión en los medios masivos de comunicación e Internet, etc.

Sin embargo todavía su alcance es muy limitado y su eficacia en el mejoramiento del medio ambiente ha sido escasa. Entre los diversos factores que han contribuido a esta situación, citaré algunos:

  1. Todavía está dirigida a un público muy reducido: cuando se habla de E.A. se piensa fundamentalmente en programas orientados a los niños. Sin embargo, no son ellos los responsables de la situación y tampoco podemos a esperar que crezcan para que modifiquen una situación que es grave hoy.

    Simultáneamente debe darse una educación de los mayores, pues no podemos pedir a los menores que hagan lo contrario de lo que diariamente ven hacer. La forma de lograr esto e incrementar el número de personas con acceso a la E.A. es:

    La acción de gobierno: es su obligación promover la E.A. a través de programas dirigidos a los contextos vitales de las personas: hogar, trabajo, escuela, ocio y comunidad.

    Su difusión por los medios de comunicación masivos: desde hace algunos años, a través de documentales, noticias e informes en diarios o revistas de interés general, programas radiales, etc. los medios divulgan la ecología y llegan a una amplia franja de la población, que los tiene como única vía para acceder al tema.

    Sin embargo, la otra cara de la moneda es que en muchos casos el tratamiento es superficial, catastrofista o responde a intereses non sanctos. Por otra parte, dado que constituyen poderosos agentes de socialización crean pautas de conductas y valores asociados con el consumismo o la agresividad, que están en flagrante contradicción con el uso sustentable de los recursos naturales y el respeto por lo que nos rodea.

    La creación de redes comunitarias: para que la educación ambiental permee cada uno de los ámbitos de la sociedad, es necesario crear puentes entre los científicos, los técnicos, los educadores, la gente, los gobiernos, empresas, etc. De esta forma existe una difusión de conocimientos de los ámbitos académicos al resto de la gente y, a su vez, los primeros están en contacto con los problemas ambientales de la sociedad. De este flujo de ida y vuelta que se produce con la información, se enriquecen todas las partes involucradas y aumentan las posibilidades de solucionar los problemas.

  2. Todavía sus contenidos son muy restringidos: existe una fuerte tendencia a considerar a la E.A. sólo como el estudio del medio natural, y por lo tanto a las ciencias naturales el ámbito donde insertar su estudio.

    En otras ocasiones se considera que la E.A. consiste en realizar actividades infrecuentes en la educación formal como senderismo, granjas educativas, concursos sobre temas ambientales, plantar árboles, etc. Estas no tienen continuidad en el tiempo y sólo aportan algunos conocimientos fragmentarios que no bastan por sí solos.

    Esta visión reduccionista tiende a considerar a la naturaleza sólo como un recurso didáctico y a vanalizar el tratamiento que se le da a la E.A.: pareciera que consiste sólo en "enseñar a reciclar papel y latas, plantar árboles y salvar las ballenas". Estas actividades son muy loables pero por sí solas no bastan y pueden convertir a la E.A. en una moda efímera.

    Por el contrario, el estudio del medio ambiente es mucho más rico y complejo. No sólo incluye la naturaleza, sino el ambiente surgido de la interacción del hombre con la misma. Por lo tanto existen factores socioeconómicos, históricos, políticos, químicos, físicos, legales, etc. involucrados que deben considerarse.

    Por lo tanto la variable ambiental debería estar presente prácticamente en casi todas las áreas del conocimiento. A modo de ej. podemos citar las consecuencias ambientales tremendas que tuvo el descubrimiento de América y que la Historia desde la educación formal casi no considera.


  3. No se cuenta con suficiente cantidad de personas capacitadas: en muchos países la educación formal, en sus distintos niveles, ha incorporado la E.A. En Argentina, a través de la Ley Federal de Educación, se ha constituido en un eje transversal en el EGB y el Polimodal. Sin embargo su implementación se ve dificultada por la escasez de personal docente capacitado en el tema.

    Algo similar ocurre en el mundo productivo y la gestión ambiental, donde se requiere de más y mejores profesionales que puedan evaluar tecnologías más ecoeficientes, medidas precautorias, prevención de la contaminación, etc.
    Si bien los conocimientos e investigaciones sobre el medio ambiente crecen día a día, todavía no existen esas redes a los que hacía referencia en el Punto 1 y que permiten el flujo de información.

Los problemas anteriormente citados son parte de un problema más global y de carácter estructural que es el sistema educativo actual. Las instituciones que la representan tienen una visión anacrónica del mundo y del lugar que el hombre ocupa en él. Las divisiones del saber en compartimentos estancos que fomenta se han vuelto obsoletas y peligrosas.

En definitiva, la Educación tal como hoy la conocemos, contribuye a mantener el statu quo y dificulta la implementación de las nuevas metodologías que requiere la E.A..

Por esta razón es imperiosa la necesidad de un cambio hacia una Educación holística que contribuya a crear un mundo más justo y más humano. Será difícil, pues como dijo Delval (1990): "Las fuerzas que se oponen a cambiar la Educación son muy poderosas y, lo que es peor, están en nosotros mismos. No en vano nos han formado en la escuela para reproducir el orden social".

Sin embargo, la tarea bien vale la pena.