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(16/01/01)
Contrariamente a las informaciones de algunos medios de prensa, el Kenya Wildlife Service (KWS) afirma que los flamencos no están amenazados por la contaminación detectada en el Lago Nakuru.
Según un comunicado de prensa del Kenya Wildlife Service las aves evitaron durante ciertos años las aguas del Lago Nakuru debido a la gran dilución de sus aguas, fenómeno que tuvo lugar durante las inundaciones provocadas por “El Niño”, y en nada tuvo que ver la contaminación. Los ornitólogos, añaden, deben conocer que estas aves se alimentan en aguas con gran contenido en sales, y los cambios en esas sales afectan significativamente a su alimentación, y por lo tanto a su distribución.
La situación de los flamencos en los otros lagos en los que vivieron mientras evitaron el Nakuru no fue muy buena. El pasado año unos 50.000 ejemplares murieron en el Lago Bogoria. Similares muertes fueron detectadas también en los años 1993 y 1995, razón por la cual la Universidad de Egerton y la Worldwide Fund for Nature (WWF) han emprendido un estudio que reveló la existencia de metales pesados en los tejidos de esas aves fallecidas.
Esto no significa, según el KWS, que estas mortandades fueran causadas por la contaminación. De hecho afirman que existen varios otros factores que pueden explicar estos hechos. “Primero, la teoría de la contaminación no explica por que las muertes sólo afectan a una pequeña fracción de la población.
Nunca se han documentado casos en los que se recogieran más de 50.000 aves muertas, lo cual es según la KWS una pequeña fracción de la población natural de más de un millón de ejemplares”.
En la argumentación de la KWS se añaden datos como los que afirman que no existe ninguna razón basada en la contaminación que pueda causar muertes cíclicas de una sola especie en un área con una gran concentración de Biodiversidad. Si la contaminación fuera la principal responsable de las muertas se podrían observar muertes continuas a lo largo de todo el año, ya que las aves estarían ingiriendo toxinas todos los días.
Las razones por las cuales se producen los episodios de mortandad se explicarían, a juicio del KWS por la dinámica de la población de la propia especie. En los años en que se produjeron las diferentes mortandades, las aves se vieron forzadas a concentrar todos sus efectivos en determinados lagos de África, viendo limitado así el acceso que tenían los individuos al alimento.
La población de flamencos del este de África ha permanecido constante, llegando a ser de unos 4 millones de ejemplares durante los últimos 15 años, lo cual significa que la aparición de un gran grupo de aves muertas no amenaza de gravedad a la supervivencia de la especie.
Según el KWS la amenaza más grave que los flamencos pueden sufrir es la bajada del nivel de las aguas de los lagos en los que viven. La mala gestión de estos hábitats, en lo que a la administración de las aguas se refiere, puede constituir una condena futura para la pervivencia de la especie.