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Situación Actual del Arbolado en la Ciudad de Buenos Aires

¿EL FIN DE LOS ÁRBOLES DE BUENOS AIRES?

Por: Luis Buchhalter
Presidente de la Asociación Vecinal Amigos de los Arboles

I. Introducción

El arbolado de las calles de la ciudad de Buenos Aires está sufriendo una degradación y destrucción irracionales como jamás ha sucedido anteriormente. Se ha puesto a la orden del día la mutilación de ejemplares sanos y fuertes en diversos sectores de la metrópolis, con diferentes niveles de gravedad.

Estos hechos se deben principalmente a la falta de políticas oficiales (o a la puesta en práctica de políticas erróneas), a la desinformación vecinal acerca de las virtudes de los árboles, a ideas equivocadas acerca de las podas, y a la ignorancia de su importante papel en la disminución de parámetros de contaminación, ruido, stress, etc.

Asimismo, sumado a este desconocimiento, existe una realidad innegable y es que no se realizan tareas de mantenimiento de ningún tipo, y al no existir fuertes campañas dirigidas a toda la ciudadanía respecto de la importancia del árbol con relación a la calidad de vida, quedan las puertas abiertas a toda clase de degradación.

Resumen de los principales atributos de los árboles

  • Reducen la contaminación sonora entre 8 y 10 decibeles por cada metro de espesor de la copa.
  • Cada ejemplar puede aportar hasta 1000 m3 de oxígeno por día a la atmósfera.
  • Cada 15 días fija 2 de cada 100 gramos del polvo atmosférico.
  • Proporciona reparo del viento y frena la caída del agua de lluvia con su copa.
  • Disminuye el stress, pues el verde que se agrega al paisaje ciudadano influye positivamente en la psiquis.
  • Actúan como descontaminante visual.
  • Disminuyen la temperatura estival entre 1 y 3 grados, al proyectar su sombra en el pavimento y los frentes de las casas y edificios.

Resumen de los daños que produce la poda

  • Acorta la vida útil del árbol.
  • Lo expone a diversas enfermedades.
  • Le quita su reserva alimenticia y retarda su rebrote.
  • Los priva de su normal crecimiento.
  • Quita oxígeno al ambiente.
  • Deforma y elimina su belleza natural.
  • Se achica y retarda la producción de sombra.

II.Estado actual

A) La destrucción perpetrada por los habitantes de la ciudad.

Mucha gente no quiere a los árboles. Esto se debe seguramente a los cambios en nuestra forma de vida, que nos aleja día a día de la naturaleza, de la paz y sosiego necesarios para mantener nuestro ánimo sereno.

Ya sea personalmente o a través de terceros, numerosos propietarios “podan”, mutilan, cortan, estropean o talan los árboles que están frente a sus casas, por medio de serruchos, hachas o motosierras.

Los responsables de realizar los cortes con motosierras suelen ser individuos que ofrecen sus servicios casa por casa en los barrios no céntricos a cambio de una suma que va desde los $30.- a los $ 100.-

Ni la decadencia que presentan numerosos ejemplares ni la falta de gestión oficial para mantener el arbolado en perfectas condiciones justifica de ningún modo la intervención particular, carente de conocimiento y sumamente dañina, que se realiza a los árboles. No existe relación entre los terribles cortes que se hacen en barrios enteros y edificaciones altas. Se trata de casas bajas, con vereda ancha, donde el árbol no produce molestias más que ínfimas.

Pensamos que la mayoría de la gente es consciente del grave daño que causa, pero no le presta importancia, ya que se fija la idea de deshacerse del árbol, o mantenerlo lo más pequeño e inútil posible, a fin de que su existencia no se destaque. Los argumentos principales esgrimidos más a menudo suelen ser:

  1. *Porque molesta barrer las hojas.
  2. *Porque las raíces levantan la vereda.
  3. *Porque provocan alergia.
  4. *Porque por sus ramas entran a la casa cucarachas, ratas y otros bichos.
  5. *Porque las hojas que caen tapan las rejillas de las terrazas.
  6. *Porque tapan el cartel de los negocios.

B) La destrucción perpetrada por la Dirección General de Espacios Verdes

Las autoridades siempre deben dar el ejemplo. En este caso, se mantiene la regla, porque el deterioro de los árboles es producido también desde esta dependencia.

Al recorrer varias zonas de Buenos Aires puede concluirse que no existen mapeos completos del estado de los árboles de la ciudad; en consecuencia muchos ejemplares enfermos sin salvación y otros ya decrépitos permanecen en pie, los que se pueden salvar merced a un tratamiento adecuado y realizado a tiempo empeoran, y zonas que requieren plantaciones (por ejemplares talados ilegalmente) no las tienen.

Para agravar más aún este estado de cosas, se ha otorgado a tres empresas la poda del arbolado urbano (véase inciso C) 1), y se insiste en no realizar campañas de educación y concientización de la población acerca de la importancia de los árboles (véase inciso D).

El último punto que requiere atención es el de la supuesta plantación de 100.000 árboles, que por la manera en que se está efectuando no parece pertenecer a ningún plan global de mejora del arbolado urbano, tal como se detallará en el inciso C) 2).

C) Críticas a las gestiones oficiales

1) Las podas

La poda tal como se realiza en los frutales, por ejemplo, que se efectúa con fines productivos y económicos, no es aplicable de ninguna manera al árbol de la vereda. La poda mencionada se realiza sobre bases científicas, y permite obtener mejor calidad en las frutas y, al mismo tiempo, logra que se encuentren éstas más al alcance de la mano. Pero aún así, al árbol le hace daño: su longevidad disminuye hasta cuatro veces.

La poda en el arbolado urbano debe ser excepcional y rara, sólo justificable luego de un control específico en el ejemplar. Puede ser realizada una poda de formación para guiar el crecimiento cuando el árbol es chico, una poda de mantenimiento para extraer ramas secas, entrecruzadas, rotas o enfermas o las que estén muy abajo y obstaculicen el paso de vehículos y peatones.

No debe permitirse a las empresas de televisión por cable romper ramas, ni se debe podar para que haya mejor iluminación en las calles. La prioridad debe tenerla el árbol, y al planificar la iluminación de una cuadra, tener en cuenta el ramaje; por lo tanto, la ubicación de las luces debe ser modificada según corresponda. No sugerimos que las calles permanezcan en tinieblas, pues esto sería absurdo; solamente que se respete el arbolado existente.

La Dirección de Espacios Verdes contrató tres empresas (Clear Plaza, ATA y ECOR) para que se dediquen a “podar” el arbolado urbano. Este hecho no se condice con las necesidades del arbolado urbano, pues los trabajos realizados por estas empresas son groseros, indiscriminados y dañinos. Al parecer quien realiza estas operaciones desconoce todo lo inherente al tema, pues se ha constatado la mala realización de las tareas, las cuales en realidad tampoco son necesarias, por todo lo antes explicado. El personal es una tropa inferior sin capacitación ni sensibilidad, que está alejadísimo de las mínimas pautas científico-técnicas necesarias para dedicarse al cuidado de los árboles.

2) Las plantaciones

Plantar árboles debe ser parte fundamental de la tarea de mantenimiento del arbolado urbano. Sin embargo, como acto aislado y no formando parte de una política global de cuidado del patrimonio natural de las calles de la ciudad, no constituye una labor enriquecedora de la situación actual.

Se han detectado numerosos inconvenientes en la plantación de 100.000 árboles (que significó una erogación de $ 4.000.000.-) realizada por cinco empresas licitadas el año pasado (las tres que realizan las podas, más Angelux y Ecología Urbana).

Para empezar, no se tuvo en cuenta la relación entre las especies y su entorno, ni la rusticidad necesaria para que el árbol se adapte al ambiente tan poco hospitalario de la ciudad. No existió la necesaria diversificación de especies (que funciona como recurso estético y sanitario). Fueron utilizados tutores verdes que luego han enraizado; muchísimos ejemplares se secaron y murieron, ya que no se hizo el mantenimiento convenido (que sería por un año).

En este año 2000 Norberto Laporta lanzó otro plan similar, sin mencionar en ningún medio el plan anterior. De esta manera, otro funcionario más se suma a este trato irracional y oneroso de la arboleda de nuestra ciudad.

3) Transplantes

El trasplante de árboles es un recurso extremo que no debe utilizarse en lo posible. Sólo se justifica en casos de construcciones que sea imposible variar o adaptar al terreno. El árbol, para ser trasplantado, debe sufrir fuertes cortes de sus ramas principales, de modo que pierde tamaño de su copa, y no siempre sobrevive. Hemos detectado que en la Av. Belgrano, cerca de la Reserva Ecológica, decenas de tipas iban a ser trasplantadas por la empresa “Salvatori”. Muchas fueron severamente cortadas, y aún permanecen allí, sin una sola hoja. Están en muy malas condiciones, por lo que no tienen muchas posibilidades de subsistir.

Los grandes cambios urbanísticos deben tener en cuenta el arbolado de las calles, o las autoridades deben exigir que así ocurra.

4) Talas

El GCBA autorizó la obra del hipermercado Carrefour y el túnel en el ex albergue Warnes. En la Av. Chorroarín, en la Av. Constituyentes, en la Av. Warnes y dentro del Club Municipal Costa Rica, fueron talados 30 añosos árboles.

Se violó la ordenanza que autoriza la obra, (que contemplaba los árboles, algunos de más de 100 años) se violó la ordenanza de arbolado urbano, y se violó la ley de Estudio de Impacto Ambiental.

D) Ausencia de campañas educativas como parte de esta gestión.


En muchas ocasiones han sido denunciadas mutilaciones y talas clandestinas a diversas autoridades comunales (Centro de Gestión y Participación nro. 11, Arbolado Urbano, Dirección General de Espacios Verdes, Policía y al Ombudsman porteño) sin que se obtuvieran resultados. No sólo eso; también se han solicitado urgentes campañas de concientización de la población para evitar el empeoramiento del estado de los árboles.

No sólo nunca hubo respuestas o explicaciones de si era posible o no (y por qué), sino que durante el invierno la situación empeoró notablemente. De haberse contemplado este importante pedido, docenas de árboles aún estarían sanos y otros seguirían en pie, pudiéndose haber evitado muchas talas y mutilaciones.

Concluimos entonces que para que esta gestión del arbolado urbano funcione, es indispensable y prioritario NO realizar campaña alguna de educación.

III. Soluciones

Proponemos aquí un cambio de raíz de esta política que debe ponerse en práctica de inmediato. Sólo funcionarios sensibles y con conocimientos bien orientados serán capaces de aplicarlo correctamente. Debe actuar simultáneamente en todos los frentes que se enumeran, pues de lo contrario no habrá mejoría del arbolado de la ciudad y, por lo tanto, tampoco de la calidad de vida de sus habitantes. Deben renunciar a sus cargos los actuales funcionarios lo antes posible.

  1. Cese inmediato de podas oficiales
  2. Campañas masivas de educación
    • Educar a los trabajadores de la Dirección General de Espacios Verdes: dictar cursos obligatorios a todo el personal de esta dependencia, donde se les enseñe todo lo inherente a arbolado en general. Es preferible que sea gente sensible, y que sienta afecto por las plantas.
    • Educar a la población: Tanto a los niños como a los adultos se les debe informar periódicamente acerca del arbolado. Deben implementarse actividades en los barrios, las escuelas, las instituciones intermedias; asimismo deben realizarse campañas en medios masivos de difusión. Los temas a desarrollar serán: plantación y cuidados (podas iniciales y de formación), ventajas de los árboles sanos (sin podas posteriores), nociones de las principales enfermedades, interacciones con el ambiente y con las personas, enseñar a querer a los árboles, nociones de estética, etc.
  3. Planes continuos de reposición: los planes espasmódicos y exagerados no reemplazan a un plan maestro rector del arbolado urbano. No se respetan los contratos y no se mantiene a los ejemplares para que crezcan sanos y sin causar molestias.
  4. Cambios en la legislación: La ordenanza que rige hoy el arbolado urbano es violada diariamente a nivel oficial y particular. A continuación sugerimos algunas ideas:
    • Con respecto al punto de hacer cargo al frentista de su árbol expresado en el proyecto de ley del diputado Caram, puede aplicarse con la salvedad de que no implique deslindar la principal responsabilidad de las autoridades de Espacios Verdes. Los árboles son del municipio (es decir, de todos), y forman parte de un servicio público. Para su manutención se destinan fondos provenientes de los impuestos que se recaudan. No se pueden dejar de hacer mapeos periódicos y trabajos de mantenimiento que sólo competen a las autoridades. El hacer cargo al frentista sirve para que éste no dañe al árbol y para sancionarlo en caso de que lo hiciera, solamente.
    • En locales o viviendas deshabitadas que posean árboles en su frente, se sancionará en caso de daño tanto a la inmobiliaria o al vendedor como al comprador. (Hemos comprobado que muchas veces se talan árboles varios meses antes de que se construya o reabra un local o vivienda.)
    • Imponer penas a los infractores de la siguiente manera: por tala de un árbol, por ejemplo se deberán plantar 50 árboles y cuidarlos por 2 años, o plantar 10 y cuidarlos por 20 años, etc.
  5. Conclusiones y propuestas:
    • Una sola gestión mal hecha puede destruir lo que a la Naturaleza le llevó 50 ó 100 años. (Como está ocurriendo)
    • El árbol no debe ser manejado por los vecinos a su propio gusto.
    • Tampoco debe ser manipulado por el dirigente de turno.
    • Debe manejarse con profesionales idóneos, y escuchar las propuestas de grupos de vecinos.
    • Deben realizarse campañas de educación continuas, pues ésta es la única manera de que exista una arboleda sana y bien cuidada.
    • Deben realizarse mapeos de las calles marcando el estado de cada árbol, y reemplazar los enfermos o muertos de manera ordenada y lógica.
    • Las plantaciones deben comprender cantidad de ejemplares que sean posibles de ser cuidados y controlados, y no ser esporádica y gigantesca.
    • Las podas deben realizarse sólo en casos necesarios con equipos de técnicos dirigidos por un ingeniero agrónomo.
    • Todo lo relacionado con los árboles de la ciudad debe ser efectuado a través de varias gestiones de gobierno, para conservar así un arbolado sano y en armonía con la ciudad.

“Los árboles han sido para mí los predicadores más eficaces...
En sus copas susurra el mundo, sus raíces descansan en lo infinito; pero no se pierden en él, sino que persiguen una sola cosa: cumplir su propia ley, desarrollar su propia forma, representarse a sí mismos...
Los árboles son santuarios; quien sabe hablar con ellos, quien sabe escucharlos, aprende una verdad...
No predican doctrinas ni recetas: predican, indiferentes al detalle, la ley primitiva de la vida...”

Extractado de un pensamiento de Hermann Hesse

Informe realizado por Luis Buchhalter,
Presidente de la Asociación Vecinal Amigos de los Arboles

Para tener contacto:
luisbuch@ciudad.com.ar

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