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El ruido que genera el transporte y otros agentes en la ciudad de Buenos Aires provoca algo más que simples molestias. Los niveles registrados son alarmantes. Y siguen creciendo.
Por Lucio Mansilla
¿En la Ciudad de Buenos Aires unas de las capitales más ruidosas del planeta? Según el Euronoise, congreso especializado en la contaminación sonora de las grandes urbes, la reina del Plata se encuentra a la par de Tokio, París, Nueva York, Roma y Madrid.
Más grave aún, el nivel de ruido crece proporcionalmente al aumento del parque automotor y al caos del tránsito, que se renueva y perfecciona anualmente. Según el Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), el nivel de ruido en las principales arterias metropolitanas -medido por la cátedra de Electroacústica de la Facultad de Ingeniería- no superaba los 80 decibeles (dB) en 1972. Hoy, está por encima de los 100 dB.
Estas cifras representan un aumento de entre el 21 y el 25% de la contaminación sonora, sólo en la Capital, ya que en las vías provinciales tales como General José de San Martín y Blas Parera, en Florida, el pico de ruido supera los 112 dB.
Según los expertos, la exposición prolongada del oído humano a ruidos superiores a los 90 dB provoca daños auditivos permanentes, y causa un alto grado de stress y nerviosismo.
Además de los ruidos públicos provocados principalmente por el transporte y por las obras en la vía pública, están los de los locales bailables, en cuyo interior se llega a superar los 130 dB.
La intensidad promedio de una conversación no supera los 60 dB, ni el ruido de la naturaleza los 40 dB, y los picos orquestales de un concierto oscilan entre los 90 y 97 dB.
"Si bien el umbral de molestia se alcanza a los 120 dB, estar expuesto por tiempo prolongado a sonidos superiores a los 90 dB, especialmente de alta frecuencia, puede producir serios daños auditivos", consideró el ingeniero Horacio Cristiani, de la Mutualidad Argentina de Hipoacústicos.
Los peatones y conductores que se desplazan por las calles porteñas soportan un nivel de ruido promedio de 80 dB y sufren por lo menos siete picos sonoros, algunos de ellos superiores a los 100 dB.
Según estudios del ISEV, salvo excepciones muy puntuales, lo que caracteriza el mayor o menor ruido es la cantidad de colectivos y automotores de carga que componen el flujo vehicular habitual en ciertas arterias porteñas, sobre todo cuando su trazado permite aceleraciones bruscas.
Mediciones realizadas por el ISEV en distintas zonas de esta ciudad registraron un pico sonoro de 100,5 dB, con un promedio de máximos de 91,1 dB, proveniente del movimiento vehicular.
Estos registros obtenidos en la intersección de Lima oeste y avenida Garay, mientras que en la esquina de Juan B. Justo y Santa Fe se midió un pico sonoro de 100,4 dB, con un promedio de 91,7 dB.
Estos niveles sonoros provocados tanto por el tránsito vehicular cuanto por las bocinas y otras fuentes de ruido en la vía pública, suelen causar serios problemas auditivos y de stress, sobre todo cuando "son prolongados e intensos", consideró la fonoaudióloga Nilda Villanueva de Sanz, de la Mutualidad de Hipoacúsicos.
La experta precisó que los sonidos superiores a los 120 dB pueden causar daños auditivos transitorios o permanentes, independientemente del tiempo de exposición.
Una conclusión llamativa para los expertos del ISEV resultó el hecho de que la principal fuente de ruido en las calles porteñas no es el derivado del escape de los gases de combustión, sino la de los motores diesel en el momento de acelerar.
Estudios realizados entre el 16 y el 17 de marzo de este año por el ISEV en distintas áreas de la provincia de Buenos Aires revelaron que el aumento de la contaminación sonora es tan alarmante como en la Capital Federal.
En San Martín y colectora General Paz se registraron un promedio de picos máximos de 103,50 dB, y un ruido máximo de 107,60 dB, mientras que en la intersección de avenida Belgrano y Mariano Acosta, en Avellaneda, se registró un nivel sonoro máximo de 112,10 dB.
El director del ISEV, Eduardo Bertotti, destacó que los datos obtenidos de las mediciones revelan los niveles de ruidos en la Capital Federal y en el Gran Buenos Aires, están muy por encima de los valores recomendados por los organismos internacionales y por nuestra legislación de calidad de aire".
Según estas normas, explicó Bertotti a ecología&negocios, "el nivel de ruido para las zonas residenciales es de 60 dB y se eleva a 80 dB para las de alto tránsito diario".
"Por el contrario, día a día nos acercamos cada vez más al límite del umbral del dolor auditivo, ubicado por encima de los 120 dB, enfatizó el experto.
Bertotti consideró que para enfrentar el problema del ruido es necesario "instrumentar eficazmente y en forma sostenida la Revisión Técnica Vehícular, instrumento que permitió a los españoles reducir ostensiblemente su nivel de ruido ambiental".
Asimismo, el experto consideró que también es necesario incorporar en la cultura ciudadana las premisas básicas de compartir la vía pública y ejercer tolerancia evitando las agresiones acústicas inútiles, tales como las bocinas.
Fuente: Revista Ecologia y Negocios.