¿qué sabe ud. de Ecología?
Para quienes viven en Argentina
y para los que viven en otros países
Gracias por intervenir !
Por Lic. Adriana Anzolín
adanzolin@utenet.com.ar
La lectura de la nota "Las pilas y las campañas de ciertos sectores" - ver nota - publicada por Eco-Argentina, me ha motivado a escribirles para expresar mi disenso con varios aspectos de la misma. La nota en cuestión, expone los diferentes métodos para recuperar o confinar los metales tóxicos de las pilas a través del reciclado, incineración y disposición en rellenos de seguridad, encontrando que son costosos o poco seguros en algunos casos.
Propone para reducir la magnitud del problema, que las pilas domiciliarias se co-dispongan con la basura doméstica como forma de diluir y mejorar su degradación. Creo que esta última práctica es, ambientalmente hablando, sumamente peligrosa por las razones que seguidamente expongo:
La naturaleza es una trama muy compleja de elementos físicos y biológicos, inextricablemente relacionados entre sí por mecanismos sobre los cuales todavía existe una gran ignorancia. Cuando una sustancia ingresa a ella vertida por el hombre, en una amplia mayoría de los casos, es difícil predecir cual será su destino final. El contaminante puede seguir distintas "rutas ambientales" como por ejemplo degradarse o transformarse por acción química, bacteriana o fotoquímica, acumularse en la tierra o en el lecho de un cuerpo de agua, evaporarse, etc.
Las posibilidades son casi infinitas y, muchas veces, ni siquiera imaginadas al momento en que se introdujo el compuesto al ambiente. Hay sobrados ejemplos de ello, pero quizá el más conocido y estudiado, sea el del insecticida DDT. Luego de un uso intensivo de varios años (en control de pestes agrícolas, malaria, etc.) y en vastas regiones, se descubrió que producía serios trastornos de salud (alteraciones del sistema nervioso, es potencialmente cancerígeno, etc. ).
Para ese entonces, el pesticida había tenido una extraordinaria e impensada movilidad ambiental: arrastrado por los vientos había contaminado regiones tan remotas como la Antártida y Siberia, donde nunca habían sido aplicados.
Y lo que es peor: dada su capacidad para atravesar las membranas biológicas se podía acumular en los tejidos grasos de los seres vivos y concentrarse a lo largo de las cadenas alimentarias hasta llegar al hombre un millón de veces concentrado.
Tardíamente y con estupor, se descubrió que hasta estaba presente en la leche humana.
Los metales de las pilas no son una excepción a la posibilidad de diversas rutas ambientales (algunas similares a las del DDT) y a generar efectos inesperados.
Me referiré al caso del manganeso y el mercurio, que son específicamente nombrados en la nota como factibles de ser dispuestos directamente con la basura.
Manganeso: Según el artículo, dado que es insoluble, puede ponerse directamente sobre el terreno sin riesgo de que contamine las aguas subterráneas. Sin embargo, existen las siguientes posibilidades:
Mercurio: Los riesgos de su disposición junto con la basura domiciliaria son aún mayores que en el caso del manganeso, dada su elevada toxicidad y movilidad ambiental.
Por lo general , se supone que la naturaleza tiene mecanismos para degradar y reducir la peligrosidad de las sustancias extrañas que a ella ingresan, o en el peor de los casos diluirla.
Lamentablemente de la interacción de una sustancia tóxica y el medio ambiente pueden surgir compuestos aún más nocivo que el original, como es el caso del mercurio. Este metal y varios de sus compuestos, son bastante insolubles, por lo que podrían quedar relativamente inmovilizados en tierra o depositado en el fondo de ríos y lagos.
Sin embargo los microorganismos presentes en estos ecosistemas, lo pueden transformar en metil-mercurio de mayor toxicidad y movilidad ambiental. Esta sustancia orgánica, a diferencia del mercurio inorgánico, atraviesa fácilmente las membranas celulares dado que es liposoluble y por lo tanto una vez que ingresa en la cadena alimentaria (a través de los herbívoros y peces) contamina rápidamente cada eslabón y se va concentrando, al igual que el DDT.
El resultado es que cuando llega al hombre (tope de la cadena alimentaria) puede haberse concentrado varias veces y resultar letal. El caso más conocido es el de la bahía de Minamata (Japón) donde murieron 50 personas y nacieron niños con problemas neurológicos, al ingerir pescado contaminado con el metil-mercurio vertido por una fábrica en dicha bahía.
El mercurio también tiene la posibilidad, de acuerdo a las condiciones ambientales, de pasar a una forma volátil y distribuirse ampliamente, aumentando los riesgos que ocasiona . Por otra parte, su concentración en la pilas domésticas sigue siendo lo suficientemente alta como para contaminar miles de litros de agua.
Como vemos los metales pueden sufrir una gran variedad de cambios que aumentan su movilidad, por lo tanto liberarlos al ambiente pude convertirse en una verdadera caja de Pandora. De ahí que su disposición conjunta con la basura sea sumamente riesgos, sobretodo en los países en desarrollo donde la basura es vertida sobre el terreno sin ningún tipo de control (a cielo abierto, sin barreras entre la basura y la tierra y con riesgos sanitarios para mucha gente que vive del cirujeo de la misma).
Esta co-disposición tampoco mejorará la degradación de las pilas, como sugiere el artículo de referencia, pues los metales que contienen no son degradables y, con el correr del tiempo, se irán acumulando en el sitio de vertido hasta concentraciones que podrían ser peligrosas.
Existen en la actualidad sistemas de encapsulamiento y disposición en celdas especiales, que permiten aislar los componentes tóxicos del ambiente circundantes, el cual es monitoreado en forma continua para asegurar la estanqueidad del sistema. Si bien son onerosos, por el momento son los únicos disponibles para resolver el problema.
No podemos excusarnos, dada la actual crisis ambiental, en lo costoso de un tratamiento seguro para reemplazarlo por otro "barato" pero ecológicamente riesgoso. Por eso es de vital importancia que en los costos de un producto se comiencen a internalizar los costos ambientales inherentes a él, tales como los de su disposición final, los recursos no renovables que se utilicen en su fabricación, la contaminación que genera su uso, etc.
Por último quisiera decir que estoy en total acuerdo con la nota, en el hecho de que la mejor manera de evitar los problemas ecológicos derivados del uso de las pilas, es producirlas con menor contenido de sustancias tóxicas. Generalizando el concepto, podríamos decir que una de las formas de preservar el ambiente es manufacturando productos que sean diseñados teniendo en cuenta la variable ambiental.
Es decir, que desde el momento de su concepción y diseño, no se busque sólo cubrir satisfactoriamente determinadas necesidades del mercado, sino también minimizar los efectos ambientales que pueda provocar a lo largo de su ciclo de vida.