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Piensos más caros y crecimiento más lento

VIDAL MATÉ, Madrid

La prohibición del uso de harinas animales en la formulación de los piensos compuestos supondría un vuelco en el sistema actual de alimentación animal con importantes repercusiones en materia de sanidad, precios y mercados.

piensos

Dada la actual dependencia de este tipo de harinas, en medios del sector ganadero y de la industria de piensos, se considera que el cambio no se podría hacer de forma inmediata y que sería necesario un proceso de adaptación. Para la organización agraria UPA seria preciso aplicar una moratoria para el cambio de modelo.

La sustitución supondría un incremento en los costes de producción. La harina animal tiene una mayor riqueza en proteínas, por lo que el uso de proteína vegetal supondría destinar mayor volumen de materias primas para lograr la misma riqueza. A las cotizaciones actuales, el incremento en el precio de los piensos podría situarse en una media del 10%, lo que se traduciría en un aumento del precio del producto final. Además se deberían añadir aminoácidos para lograr una carne de textura similar a la actual.

Con el uso de harina de proteína vegetal en aves y porcino se produciría un crecimiento más lento de los animales. Actualmente con las harinas de pescado, se obtiene un lechón de 21 kilos en unos dos meses. Si se cambia el modelo, ese crecimiento se puede retrasar en unos 10 días. Igualmente habría retraso en el crecimiento del pollo, lo cual repercutiría también en un mayor coste.

La hipotética decisión comunitaria de sustituir la harina de carne por proteína vegetal, especialmente soja, colza y girasol, supondría un vuelco en los mercados de materias primas.

La Unión Europea debería aumentar sus importaciones ya elevadas de soja en unos cinco millones de toneladas. España es un país históricamente deficitario en la producción de soja y derivados, productos de los que se importan anualmente unos cuatro millones de toneladas de EE UU, Brasil o Argentina.