¿qué sabe ud. de Ecología?
Para quienes viven en Argentina
y para los que viven en otros países
Gracias por intervenir !
Viernes, 05 de Mayo del 2000
Nota Nº45 en E-mail de:
Karl Bela
E-mail: abc3@infovia.com.ar
Nuestro vecino gigante Brasil, es noticia constante en los medios de difusión argentinos, sobre todo por los permanentes problemas y discusiones que se presentan por el modo de encarar los negocios del Mercosur y el cumplimiento o la falta de ello, respecto de algún convenio bilateral. Los economistas de ambos países analizan todos los temas inherentes, cada uno con su punto de vista y a su beneficio, apareciendo en nuestros medios diariamente este tema preocupante.
El otro asunto que frecuentemente vemos es el referente a los “Sin Tierra” y el movimiento que los agrupa. Sin embargo, esta cuestión es algo anecdótica para los lectores de nuestro país, porque no es muy conocida la realidad sobre lo que sucede con ellos.
Brasil con 8.512.000 kilómetros cuadrados y 170.000.000 de habitantes, tiene casi el 70% de su poblacion que no termino la escuela primaria, siendo los habitantes de la zonas rurales de una cifra algo menor. En los años inmediatamente posteriores de la Segunda Guerra Mundial, llegó una inmensa ola de inmigración europea, que fue aprovechada por el gobierno de la época, para colonizar vastas extensiones. Todo el que quisiera, con suma facilidad accedía a tierras fiscales y ayuda económica durante varios años. Con un simple trámite, recibían tierras fiscales en cantidad acorde con el número de miembros de la familia.
Estas propiedades iban de las 20 hectáreas hasta las cien. También les daban algunas herramientas y un subsidio durante 5 años. Dichas tierras en su mayoría eran selva pura. Limpiaban el terreno quemando la vegetación, plantando luego café entre los restos de los troncos quemados.
La primera cosecha de café tarda 4 años, pero posteriormente brinda sus frutos todos los años y el único cuidado que requiere es cuidarlo de las heladas, ya que si se quema necesita de nuevo 4 años para poder cosecharlo. De esta manera, varios Estados fueron colonizados, recibiendo enorme impulso, naciendo también varias ciudades que hoy son poblaciones de gran importancia, como Umuorama, Cruceiro do Weste, Londrina, etc.
El gran auge de la colonización fue en el centro y sur del país, sobre todo en el Estado de Paraná, mientras que en el norte de Brasil no hubo desarrollo similar, sino grandes latifundios que dominaban y siguen dominando las tierras.
Por falta de espacio, no entramos aquí en la descripción de la forma, la mayoria de las veces fraudulenta o violenta con la que los terratenientes se hicieron de sus propiedades. Estas inmensas “Fazendas”, eran sólo explotadas parcialmente.
Debido a las frecuentes sequías de la zona norte, decenas de miles de peones expulsados por el hambre, emigraban a las grandes urbes (muchas veces recorriendo mil kilómetros a pie) principalmente a la próspera Sao Paulo. Muchos de ellos portaban graves enfermedades, como la lepra o la sífilis, y llenaban las calles mendigando y exhibiendo las huellas de sus males.
Otros formaban bandas de violentos delincuentes. Mientras los terratenientes organizaban grupos parapoliciales para su exterminio, el gobierno anunció una reforma agraria, fuertemente apoyado por la mayoria del clero, para entregarles minifundios. Esta propuesta gubernamental es resistida por los dueños de las tierras.
El gobierno comenzó a financiar la organización de los campesinos, naciendo el Movimiento de los Sin Tierra, cuyos líderes reciben financiación encubierta del gobierno.
En los campamentos que se formaron, son sometidos a una autodisciplina que tras unos meses les posibilita la iniciación de una nueva vida disciplinada en un lote fiscal de no más de 20 hectáreas, que les van entregando.
Por estos motivos se puede asegurar que el M.S.T. no es una organización rebelde o anárquica, sino por el contrario se trata de una pretendida solución que el gobierno brasileño trata de dar a sus graves problemas sociales.
Aunque nuestros problemas no son iguales a los de nuestro vecino, en lugar de altisonantes pero vacíos discursos políticos, aquí también tendrían que pensar en soluciones de fondo, aunque sean sólo parciales. Los tan publicitados planes de trabajo con los 200 pesos mensuales, son sólo una limosna temporal, que no resuelve problema alguno, salvo el de los políticos, que lo usan antes de cada elección.
¡Piénselo!