¿qué sabe ud. de Ecología?
Para quienes viven en Argentina
y para los que viven en otros países
Gracias por intervenir !
El siguiente Informe sobre Pueblos Indígenas. Gobernabilidad Global ha sido elaborado con grandes esfuerzos de búsqueda de bibliografía y testimonios de organizaciones y expertos Indígenas de diferentes países y continentes, como asimismo a traves de la consulta directa con varios de ellos.
El mismo intenta poner de relieve el contexto en el cual se ha desarrollado el proceso de apertura a los pueblos indígenas en las diferentes actividades del campo internacional, especialmente dirigido a llamar la atención a los aspectos que continúan siendo la prioridad de la Agenda de nuestros Pueblos.
Para finalizar el mismo, intenta abrir la discusión realtiva a los conceptos éticos que debieran tenerse en cuenta al momento de considerar a las tierras y territorios de los pueblos indígenas como objetos de la exploración y extracción de recursos naturales, como también de la realización de los llamados mega- proyectos de inversión y desarrollo.
Consideramos a este trabajo como parte de las discusiones que han de conducirse para mejorar el entendimiento entre los diferentes sectores de la Sociedad Civil, los Pueblos, y los Gobiernos, con la esperanza de contribuir a fortalecer la comprensión y la percepción, sobre las aspiraciones y contribuciones que los Pueblos Indígenas, a el proceso global para intentar devolver la salud a la Tierra, y contribuir así a mejorar la convivencia de todos los pueblos y culturas del mundo. Muchas gracias.
Un número creciente de Constituciones Nacionales está incluyendo en sus textos párrafos que reconocen el ejercicio de los derechos ancestrales de los Pueblos Indígenas sobre la posesión, administración, control y disposición de las tierras y territorios en los cuáles vivimos desde mileños, como también, de los recursos existentes en los mismos. Asimismo, nuevas leyes han sido adoptadas en diversos países referidas a la implementación de estas disposiciones constitucionales.
En el campo internacional, la Organización Internacional del Trabajo, adoptó en 1989 el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, el cuál ha sido ratificada por varios países, y se encuentra en vigencia. En la Parte II. Tierras, se manifiesta que "...1. Deberá reconocerse a los pueblos indígenas el derecho de propiedad y posesión sobre las tierras que tradicionalmente ocupan...". Asimimo, que "...Los derechos de los pueblos indígenas a los recursos naturales existentes en sus tierras deberán protegerse especialmente....".
El Proyecto de Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas expone en el Preámbulo que "... Celebrando que los Pueblos Indígenas se estén organizando para promover su desarrollo político, económico, social y cultural, para poner fin a todas las formas de discriminación y opresión donde quiera que ocurran; y, "...Convencida de que el control por los Pueblos Indígenas de los acontecimientos que les afecten a ellos y a sus tierras, territorios y recursos les permitirá mantener y reforzar sus instituciones, culturas y tradiciones y promover su desarrollo de acuerdo con sus aspiraciones y necesidades".
Muy a pesar de la existencia de normativa nacional e internacional para promover y proteger los derechos de nuestros pueblos, aún experimentamos extremas dificultades para obtener el efectivo respeto a los mismos.
Existen numerosos ejemplos en los cuales los Gobiernos han celebrado convenios y acuerdos con corporaciones económicas, sin la adecuada consulta a los pueblos indígenas. Esta situación ha permitido a muchas compañías realizar exploraciones, y la explotación de recursos en las tierras de los pueblos indígenas sin el libre consentimiento de los mismos. El Convenio 169 - OIT establece que "...
En caso de que pertenezca al Estado la propiedad de los minerales o de los recursos del subsuelo, o tenga derechos sobre los otros recursos existentes en las tierras, los gobiernos deberán establecer o mantener procedimientos con miras a consultar a los pueblos indígenas...".
En la treceava sesión del Grupo de Trabajo de Pobalciones Indígenas, Naciones Unidas, Ginebra, Julio 24 28, 1995, un número importante de organizaciones de Pueblos Indígenas, dieron a conocer parte de las limitaciones que experimentan en sus países realtiva a la posesión, propiedad, uso, y disfrute de los recursos naturales existentes en nuestras tierras y territorios. Para dar una idea de la situación en este tópico podemos recordar las palabras de Ms. Ragnhild Nystad, del Consejo Saami, refiriéndose a la situación de los derechos de los pueblos Saami en Rusia, Noruega, Finlandia y Suecia:
"...En los últimos dos años las autoridades de Rusia han estado alquilando, y vendiendo, grandes porciones de las tierras Saami dónde se encuentra la zona para la caza, y aguas y ríos para la pesca, a inversionistas de los países de los países desarrollados...".
"...El resultado... es que no permiten a nuestra gente pescar y cazar, ni siquiera para atender las necesidades básicas de alimentación.".
"...sin el derecho a usar nuestros recursos naturales ancestrales, nuestro pueblo está pasando un sufrimiento extremo...no teniendo a menudo suficiente alimentación.".
"En Noruega tenemos algunos mecanismos políticos para la promoción de los derechos Saami. Sin embargo, ellos parecen ser aplicables a un limitado tipo de asuntos, los cuáles no incluyen los derechos sobre tierras. Nuestras tierras serán usadas como una área de exploración por compañías de minería multinacionales. Las autoridades han dado la autorización a estas compañías para hacer prospección de minerales en nuestras áreas.".
A nivel comparativo del ejercicio de los derechos sobre tierras y territorios se suele tener la noción que los derechos de los pueblos Saami están bajo una mayor protección de las leyes de los Estados en los que viven. La realidad aparenta ser diferente, ya que el parámetro más adecuado para verificarla es el derecho de los pueblos indígenas a la posesión, propiedad, uso y goce de nuestras tierras y recursos naturales, para la reproducción de nuestra vida tradicional.
Los pueblos indígenas basamos nuestra vida en nuestra tierra y el medio ambiente en el que vivimos y nos desarrollamos, con los principios y leyes de cada pueblo indígena. Las tierras en las que vivimos son respetadas por nosotros por ser parte de la creación y no objeto de venta u otras transacciones, son tierras sagradas dónde han vivido nuestros antepasados, dónde se ha desarrollado mileños de desarrollo cultural, que ha permitido mantener el medio ambiente en un constante desarrollo.
Todo lo que poseen nuestros Pueblos está basado en el respeto y el desarrollo sostenible de los recursos que existen en nuestras tierras. Sin nuestra tierra, desaparece el pueblo indígena.
Los Pueblos Indígenas han desarrollado durante siglos un conocimiento para convivir con los diferentes ecosistemas, de forma que no destruye la reproducción de los ciclos de la vida. Este conocimiento es parte de nuestras culturas, es parte de nuestra vida cotidiana. En numerosas conferencias y seminarios internacionales sobre los temas de conservación del medio ambiente se ha reconocido este conocimiento.
Es por ello que hallaremos diversidad biológica saludable en las tierras que hasta el presente están en posesión de los pueblos indígenas. En otras palabras, ha quedado demostrado que los pueblos indígenas hemos aportado a la humanidad parte de la salud que ella necesita para supervivir y desarrollarse.
El desarrollo de este conocimiento es una práctica que no se reproduce en condiciones artificiales. Aproximaciones muy imperfectas pueden desarrollarse en los laboratorios experimentales. Sin embargo, no será posible reproducir el trabajo de la naturaleza ni imitar tan facilmente la educación milenaria que nuestros pueblos han desarrollado para vivir integrados a ese trabajo.
Cuando se habla de la ética del desarrollo económico, Espiritualidad, Respeto, Compartir, son valores con los cuales se identifican la mayor parte de los Pueblos Indígenas del mundo. Sin embargo, los mismos no pueden ser definitivamente interpretados desde el punto de vista de los valores del desarrollo de las sociedades industrializadas, los cuales se basan en la mayor ganancia económica medida por la acumulación de bienes los que representan la riqueza material para esa forma de pensamiento.
Numerosos pueblos indígenas han expresado desde muchos años atrás la preocupación creciente dentro de nuestras sociedades por el virtual asalto que están sufriendo los territorios en los cuáles vivimos. Además de la contaminación, destrucción, de la salud de las tierras desde dónde se realizan enormes inversiones, en búsqueda de los materiales naturales, estas actividades han venido denigrando las culturas, la salud, la economía, los derechos, de los pueblos indígenas, comprometiendo la continuidad futura.
El diálogo intercultural deberá incorporarse en las discusiones entre los representantes de los Pueblos Indígenas, los Gobiernos, y los diversos sectores de la Sociedad Civil, que permita entender el punto de vista de los Pueblos Indígenas sobre el devenir futuro del uso sostenible de los recursos naturales renovables y no renovables, decauerdo a los conocimientos tradicionales de nuestros pueblos.
El respeto a la diversidad étnica en un Estado es un principio b sico que contribuye al desarrollo pacífico y armónico de las sociedades humanas. Para los Pueblos Indígenas ello está absolutamente asociado con la conservación del medio ambiente y la diversidad biológica.
La diversidad étnica representa el interés de preservar y desarrollar nuestras culturas acorde con nuestros principios de vida. Este interés según hemos comprendido a través de los textos de la normativa internacional y nacional debe contribuir a mejorar el conocimiento de la humanidad sobre la importancia de la adopción de estrategias sobre el medio ambiente y a aprender a respetar los derechos fundamentales de los pueblos indígenas.
La diversidad étnica no es sólo la existencia de personas o pueblos con diferentes características físicas, lingísticas, vestimenta, formas de producción e intercambio. La diversidad étnica se expresa también en la actitud que esos pueblos tienen hacia los bienes intrínsecos de la creación. La gestación de la vida como parte del proceso infinito de reproducción y la dinámica de cambio nos hace ver que, conceptos como la estabilidad o la continuidad de una nación, un pueblo, o una institución, son parte de la cultura que nos ha sido trasmitida.
Si una nación, un pueblo, una instutición creen que la continuidad y la estabilidad se basa en la repetición a perpetuidad de determinados comportamientos frente a situaciones diferentes estaremos frente a un grupo que experimentará severas dificultades para continuar desarrolando su civilización en el mediano y largo plazo.
Este comportamiento ha impulsado muchas veces a gestar la destrucción de otros pueblos mediante la aparente justificación que el pensamiento y las formas de desarrollo del grupo dominate son superiores al otro, sin darse la oportunidad de conocer que es lo que ofrece una alternativa diferente en el modo de pensar, actuar, tomar decisiones, e interrelacionarse con otros pueblos y culturas.
El texto del artículo 8 -Conservación In Situ- párrafo j) de la Convención sobre Diversidad Biológica expresa que "en la medida de lo posible y según corresponda cada Estado "... Con arreglo a su legislación nacional; respetará, preservará y mantendrá los conocimientos, las innovaciones y las prácticas de las comunidades indígenas y locales que entrañen estilos tradicionales de vida pertinentes para la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica y promoverá su aplicación más amplia, con la aprobación y la participación de quienes posean esos conocimientos, innovaciones y prácticas, y fomentará los beneficios derivados de la utilización de esos conocimientos, innovaciones y prácticas se compartan equitativamente".
La Alianza Mundial de los Pueblos Indígenas Tribales de los Bosques Tropicales, expresa sus justificados temores, con relación a este párrafo. Entre ellos rescatamos el siguiente:
"La soberanía estatal. Los Pueblos Indígenas, vivimos dentro de las fonteras de los Estados, y aún así, tenemos derechos ancestrales inalienables, vigentes, a los territorios desde épocas anteriores a la creación del Estado. Tenemos la propiedad sobre nuestros territorios y, en consecuencia, inisistimos en que nada se puede hacer a nuestros recursos sin nuestro consentimiento previo e informado...".
A ello se suma sin lugar a duda la incertidumbre proveniente del lenguaje utilizado para referirise a los pueblos indígenas, a la cuestión de las "áreas protegidas", el acceso a los recursos naturales, y los mecanismos de financiación como el caso del Fondo Mundial para el Medio Ambiente. Sin lugar a dudas muchas otras organizaciones de pueblos indígenas comparten estas dudas y preocupaciones, cuando aún estamos vivenciando los pasos iniciales sobre la adopción de normativa internacional y nacional que refleje las aspiraciones de los pueblos indígenas.
Es importante destacar que, el interés de los pueblos indígenas sobre el cuidado y la preservación del medio ambiente y la diversidad biológica, expresado a través de sus organizaciones, comunitarias, provinciales, nacionales, regionales e internacionales, ha estado direccionada en el sentido más genuino de proteger y desarrollar sus propios sistemas de vida por medio de una normativa legal que reconozca los derechos ancestrales y fundamentales de los pueblos pre-existentes a los Estados, de poseer y disponer, sobre los recursos que existen en nuestros territorios, especialmente de aquéllos que son más codiciados por los inversionistas modernos, teniendo en cuenta el interés público del Estado, y asimismo, el interés mundial sobre la preservación de los ambientes naturales, pero que garantice a nuestros pueblos la posibilidad de un desarrollo humano pacífico para nuestras generaciones presentes y futuras.
Hemos mencionado anteriormente el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, y el proyecto de Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, cuyos textos nos permiten tener una visión más desarrollada del estilo de normas que los Estados deberían adoptar a fin de proteger y promover los derechos de los pueblos indígenas.
En el plano regional un proyecto para la Declaración Interamericana sobre los Derechos Humanos, se encuentra bajo el análisis de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, la cual ha iniciado consultas con Gobiernos y Pueblos Indígenas de la Región.
Ella debe ser vista como una de las piezas que es necesario evolucionar para que alcance el nivel del proyecto de las Naciones Unidas, puesto que la adopción por parte del sistema inter-americano de una declaración que contenga debilidades en ciertos capítulos, no proveerá de satisfacción adecuada tanto a los puntos de vista de los Pueblos Indígenas, como de los Estados.
En el nivel de políticas del Banco Mundial relativas a los Pueblos Indígenas, existen varios documentos que permiten comprender su postura frente a los pueblos indígenas: las mismas incluyen la Directriz Operacional Relativa a Evaluación Ambiental (4.01), Reasentamientos involuntarios (4.30), Participación de las Organizaciones No-Gubernamentales en las actividades que financia el Banco (14.70), la Nota de política operacional 11.03: Protección de la Propiedad cultural en los proyectos financiados por el Banco, el Acceso a la Información operacional (17.50), la Resolución 93-10/ Resolución IDA 93-6: Grupo de Inspección del Banco Mundial; la Directriz Operacional 4.20: Pueblos Indígenas, y los libros sobre Evaluación Ambiental.
El objetivo fundamental de la Directriz Operacional 4.20, expresa que: "La directriz ofrece una orientación de las políticas para:
En lo relativo al lenguaje utilizado -la Directriz fue aprobada en Setiembre de 1991-, la misma coincide con la tendencia prevaleciente de las Cumbres de Naciones Unidas, a incluir en una categoría de "grupos desventajados" a los Pueblos Indígenas, lo cual demuestra la necesidad de insistir en la coherencia de los procesos especializados que se desarrollan en la OIT y la Comisión de Derechos Humanos. En estos proceso hemos experimentado ciertas dificultades en el diseño del lenguaje apropiado que exprese los conceptos intrínsecos de las culturas indígenas.
El Informe, actualizado a mayo de 1995, del Programa para los Pueblos Indígenas del Centro de Información sobre los Bancos Multilaterales de Desarrollo, expresa interesantemente que, "Esta directriz es relativamente nueva. La mayoría de los Jefes de proyectos no conocen bien sus requisitos y su aplicación. Como todavía se está perfeccionando, los pueblos indígenas y sus organizaciones pueden desempeñasr un papel por lo que respecta a la manera en que debe aplicarse". Numerosos Pueblos Indígenas están siendo afectados por proyectos de desarrollo que han recibido la financiación del Banco. Sin embargo, aún no han tenido la oportunidad de hacer conocer sus puntos de vista sobre la directriz, además de que la situación medioambiental, socio- económica, y del ejercicio de los derechos básicos continúa siendo afectado profundamente por estas actividades.
La Organización Mundial de la Salud aprobó en sus Sesión Plenaria del 28 de setiembre de 1993, la Resolución V, Salud de los Pueblos Indígenas. En la misma se hace referencia a las conclusiones y recomendaciones efectuadas por los participantes de la Reunión de Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Salud, Winnipeg, Canada, Abril 13-17, 1993; y "Resuelve: Instar a los Gobiernos Miembros a que: a) Promuevan el establecimiento o fortalecimiento de comisione(s) técnica(s) de alto nivel u otro(s) mecanismo(s) de concertación que considere apropiado, con participación de líderes y representantes de pueblos indígenas, para la formulación de políticas y estrategias, y el desarrollo de actividades de salud y medio ambiente dirigidas hacia las poblaciones específicas;"
Asimismo, solicita al Director de la OMS, que:
Esta Directiva debe ampliarse a las diversas regiones del mundo dónde los sistemas tradicionales de salud de los pueblos indígenas está siendo afectada. En opinión de un trabajo elaborado en colaboración entre el Consejo Mundial de Pueblos Indígenas y otras Instituciones, participantes del proceso de la Iniciativa Global para los Sistemas de Tradicionales de Salud, destacan que la OMS/OPS deben ampliar sus recomendaciones a los Estados para impulsar el desarrollo de políticas y normas en los niveles nacionales que apunten a la protección y promoción de los derechos de los pueblos indígenas relacionados con el campo de la salud y la medicina tradicional indígena.
El concepto de salud no es un concepto estanco. El mismo ha experimentado una evolución significativa dentro de las diferentes concepciones culturales, influyendo a los organismos especializados. Para los Pueblos Indígenas el concepto de salud incluye muy especialmente la seguridad y el respeto por las tierras que pertenecen a nuestros pueblos y el respeto por los criterios sobre el manejo del ambiente natural, los recursos existentes en el mismo, y la salud comunitaria. Como en otros campos de la actividad humana, el diseño de políticas nacionales, y legislación atinente, a la protección y promoción de los sistemas tradicionales de salud de los Pueblos Indígenas, debe tener en cuenta nuestra plena participación, para que las mismas logre resultados exitosos.
Según informaciones de diversos Organismos Internacionales, la población estimada de los Pueblos Indígenas asciende aproximadamente a 400 millones de personas, pertenecientes a más de 4,500 etnias diferentes, los cuáles están distribuídos en los continentes de Asia, Africa, América, las regiones del Artico y el Océano Pacífico. Estos datos son muy variables de acuerdo con la fuente que los proporciona. Pero también nos proporcionan una idea aproximada de la diversidad cultural, y de las riquezas que albergan.
Hemos observado que esta "riqueza" es considerada como parte de los resursos que pueden proveer de más riquezas a quienes ya han acumulado una buena parte de las mismas. Una parte cada vez mayor de los conocimientos de los pueblos indígenas están siendo convertidos en conocimientos que pueden ser aprovechados para generar más ganancias, sin que estas ganancias se reinviertan en el desarrollo de quiénes han generado estos conocimientos.
El informe sobre la "Conservación de Conocimientos Autóctonos: Integración de Dos Sistemas de Innovación" elaborado por la Fundación Internacional para el Progreso Rural para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo destaca en la parte de conclusiones de "Conocimientos Indígenas sobre la Diversidad Biológica", que:
"Las comunidades indígenas aplican un sistema de innovación cooperativo en que se observan los mismos procesos fundamentales de descubrimiento y experimentación que caracterizan al sistema de innovación institucionalizado. La innovación en el sistema cooperativo es paulatina y evoluciona, pero en lo tocante a las plantas y a la cría de animales, lo propio ocurre con el sistema institucional."
"Las formas de protección de la propiedad intelectual propias del sistema de innovación institucionalizado se están ampliando y evolucionan según modalidades que tal vez hagan razonablela incorporación de las innovaciones de los Pueblos Indígenas."
El Informe propone asimismo estrategias tendientes al desarrollo de políticas y legislación para la protección de la propiedad intelectual, entre la cuales cita la evolución del sistema de propiedad intelectual existentes, el desarrollo de un sistema propio, la celebración de arreglos contractuales bilaterales, o la creación de un nuevo sistema que se relacione con los antes mencionados.
Como puede observarse aún es necesario hacer mayores esfuerzos para evolucionar tanto el lenguaje como los conceptos que intentan explicar las formas de interpretación de los sistemas de vida basados en el desarrollo asociado al cuidado de la reproducción de los sistemas naturales, defendidos por los pueblos indígenas. El informe citado puede considerarse como uno de los puntos de vista para la discusión sobre este aspecto.
Como comentario general al sistema institucionalizado, es que aún deberá hacer mucho más para comprender y dar el nivel apropiado al conocimiento indígena, que le permita asimismo internalizar conceptos que están aún siendo reaprehendidos en beneficio de las sociedades que lo integran.
Al respecto cabe mencionar algunos párrafos de la Declaración de Mataatua sobre los Derechos de la Propiedad Cultural e Intelectual de los Pueblos Indígenas, organizada en Junio de 1993, especialmente la sección relativa a recomendaciones a los Estados Nacionales y las Agencias Internacionales:
"Hacer notar que los mecanismos de protección existentes son insuficientes para la protección de los Derechos de la Propiedad Cultural e Intelectual de los Pueblos Indígenas".
"Desarrollar en total cooperación con los Pueblos Indígenas un Régimen Adicional sobre los Derechos de la Propiedad Cultural e Intelectual, incorporando lo siguiente:
El Capítulo 26, del Programa 21 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en 1992, sobre el "Reconocimiento y fortalecimiento del papel de las poblaciones indígenas y sus comunidades", exhorta a "el reconocimiento de sus valores, sus conocimientos tradicionales y sus prácticas de ordenación de los recursos, con miras a promover un desarrollo ecologicamente racional y sostenible", y a "...establecer acuerdos para intensificar la participación activa de las poblaciones indígenas y sus comunidades en la formulación de políticas,leyes y programas relacionados con la ordenación de los recursos en el plano nacional y otros procesos que pudieran afectarles, así como para propiciar que formulen propuestas a favor de políticas y programas de esta índole".
Para sintetizar este punto, nos remitimos a los progresos en el campo internacional, nacional y local, en referencia a los procesos de elaboración de nuevas normas de derecho y su implementación, que explicamos al inicio de este trabajo.
Si bien los acuerdos de Río están direccionados y especializados en las cuestiones relativas al cuidado del medio ambiente y las consecuencias del desarrollo económico, para los pueblos indígenas estos acuerdos significan algo más.
En primer lugar la ampliación de los temas de la agenda internacional que involucran a los pueblos indígenas. Sin que esta ampliación signifique por si misma resultados, estamos en condiciones de evaluar que la misma ha aportado una visión a una parte de la comunidad internacional sobre las aspiraciones que confrontan los pueblos indígenas.
En segundo lugar, la agenda internacional se ha visto enriquecida por nuestro aporte. A su vez los Estados han tomado cada vez más conocimiento de las experiencias que se desarrollan en otros Estados.
Son las organizaciones indígenas nacionales y regionales las encargadas de evaluar la situación de implementación de los acuerdos de Río en sus respectivos países. Sin embargo, a partir de la información que se procesa en la oficinas del Consejo Mundial, aún estamos muy lejos de los objetivos previstos. Por ejemplo, si bien ha habido una creciente participación y diálogo para el establecimiento de procesos de paz en algunas regiones, en otras se vive exactamente lo contrario, con el agravamiento de la situación.
La participación en el proceso del diseño de las políticas nacionales que afectan directamente la vida de los pueblos indígenas y nuestras oportunidades de desarrollo autosustentable continúa siendo un proceso que es afectado por los intereses de los inversionistas modernos, cuyas metas se basan en la racionalidad del beneficio económico.
Quiénes ejercen esas influencias piensan consideran a los pueblos indígenas como un elemento más en los temas a resolver en sus planes de inversión. Obviamente, es necesario incluir en sus estudios la perspectiva de los pueblos indígenas y nuestra determinación a continuar en control del ejercicio de nuestros derechos.
A lo largo de este trabajo hemos expresado nuestra opinión en relación a los temas críticos y a las prioridades de los pueblos indígenas. Es necesario recordarlos en este capítulo, sin entrar a la descripción de los mismos, teniendo en cuenta que esta lista no es en absoluto exhaustiva, ni pretende ser completa, sino más bien una reafirmación de las preocupaciones más visibles.
Espiritualidad.
Componente ético esencial para la visión indígena del medio ambiente y desarrollo.
Auto-gobierno.
Tomar las responsabilidades que constituyen el diseño de nuestro futuro.
Mujer, joven y niño.
Por ser quiénes padecen las mayores discriminaciones y racismo.
Salud, Educación, y cuidado del Medio Ambiente.
Que incluya la consideración del conocimiento tradicional de los pueblos indígenas basados en nuestras culturas ancestrales.
Alternativas para el Desarrollo Sustentable.
Basada en principios del conocimiento tradicional
Propiedad cultural e intelectual.
La defensa del conocimiento tradicional y su uso para fines pacíficos.
Evolución de la normativa internacional y nacional.
Para garantizar el respeto y la convivencia.
Acción positiva para llamar la atención internacional sobre los casos de genocidio, represión, persecusiones y violaciones sistemáticas de los derechos humanos básicos.
Experiencias exitosas.
Lecciones aprendidas de la implementación de la sustentabilidad
Las experiencias desarrolladas por los pueblos de las regiones del Artico -especialmente de los países Nórdicos, Canadá, y Alaska, han sido por el momento las mejor organizadas, tanto en el aspecto de un activo rol en las discusiones sobre el manejo del medio ambiente regional, y también, de las negociaciones encaminadas a obtener una adecuada participación en los asuntos concernientes.
Las organizaciones de los Pueblos Indígenas de la región de la Amazonía, Panamá, y de algunos países del sudeste de Asia, han estado activos en los debates internacionales concernientes a la defensa de la sustentabilidad e integridad de los territorios indígenas. La situación de la protección y promoción de los derechos de los pueblos indígenas en esta región es más débil que en la región del Artico. En muchos de los países de la regiones mencionadas se experimenta aún situaciones de difícil resolución, tales como la represión a los movimientos de los pueblos indígenas, o también la exclusión de las discusiones de los temas concernientes.
La implementación de la sustentabilidad y la defensa de la integridad de los territorios de los pueblos indígenas puede resumirse, aunque no totalmente, al respeto a los derechos inalienables de los pueblos indígenas a nuestras tierras, territorios, y recursos naturales. La implementación de programas especiales que tengan en cuenta el desarrollo de estas regiones debe provenir de acuerdos entre los pueblos indígenas y los Gobiernos de los Estados. Estos últimos deben garantizar el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas dentro de los cuales debe tenerse en cuenta el derecho de disponer de los recursos existentes en el suelo, subsuelo, ríos, costas y mares, respetando el conocimiento tradicional.
Oponerse a la relocalización forzada en todos los casos es también un derecho de los Pueblos Indígenas. Nuestros pueblos han sido víctimas de estas maliciosas prácticas en casos en que secontruyen puentes, carreteras, represas parala producción de energía hidroeléctrica, canalización de ríos, construcción de puertos, y otras obras de infraestructura, "de interés para el Estado Nacional".
Valores y principios que apuntalan prácticas de la implementación sustentable
La salud de la tierra y de los seres que la componen se ha debilitado con el avance del desarrollo individualista de muchas sociedades. La reconstrucción de las relaciones con la tierra debe iniciarse desde cada persona, cada familia, cada comunidad, cada nación grande o pequeña.
Una visión de quiénes fuimos en el pasado y quiénes queremos ser en el futuro, nos permitirá mejor dirigirnos y conducir el desarrollo en armonía con la naturaleza.
El desarrollo y el restablecimiento de la salud de la tierra deben ser orientados por la verdad, la sabiduría, el conocimiento tradicional, y el respeto a la diversidad cultural de la humanidad.
Toda acción de desarrollo y restablecimiento de la tierra está relacionada a las demás actividades. Cuándo trabajamos en un lugar, una actividad, estamos afectando a toda la comunidad de seres que componen la tierra, incluídos los seres humanos que vivimos en cada porción de ella.
Los pueblos deben ser llamados a participar en el proceso de desarrollo y re-educados para contribuir en el restablecimiento de la salud de la tierra. Sin participación no existe desarrollo sustentable.
Cada persona, cada pueblo, cada nación grande o pequeña debe ser tratada con el respeto que debe tenerse a todo ser que pertenece a la comunidad de la tierra. Todos deben tener el derecho a participar del proceso de desarrollo sustentable y a compartir los beneficios que se derivan de ese proceso.
La espiritualidad es fundamental para el proceso del restablecimiento de la salud de la tierra y el desarrollo sustentable. Cada pueblo debe tener el derecho a expresarla de acuerdo a sus tradiciones.
El proceso de crecimiento debe ayudarnos a descubrir quiénes realmente somos como seres humanos y la formaen qué armonizamos con las leyes del Universo.
La moral, la ética y el protocolo nos enseñan a caminar el camino de la vida en forma acertada. Si violamos estas enseñanzas, destruímos las posibilidades del restablecimiento de salud de la tierra y de desarrollo sustentable.
Nuestros planes y acciones están fundados en el conocimiento profundo para acceder a los principios del orden de la naturaleza y al proceso de restablecimiento de la salud de la tierra y el desarrollo sustentable.
Aprendiendo a vivir en forma que se promueva la vida y la salud de la tierra es esencial para promover el desarrollo sustentable.
Cuando empezamos a tomar acciones o decisiones para mejorar nuestras vidas o las vidas de otros, lo más importante es evitar destruir los sitemas naturales de los cuáles dependen todas las formas de vida, y que fortalecen la capacidad de los pueblos a continuar en su camino de desarrollo y al restablecimiento de la salud de la tierra.
Sobre este capítulo nos remitimos a los análisis formulados previamente. Entre la falta de políticas y otras restrictivas sobre la implementación de la sustentabilidad, el tópico más deficiente para el cumplimiento de los acuerdos de Río, aparece en los casos de ausencia de consulta libre-consensuada a los pueblos indígenas en el proceso de toma de decisiones. Señalamos este elemento como el más pernicioso por ser el que impide que los puntos de vista e intereses de los pueblos indígenas sean tenidos en cuenta.
Con diferente grado de intensidad, dependiendo del país o región, es frecuente recibir información sobre acuerdos que se celebran entre las autoridades de un Estado en particular, o grupo de Estados, con una, o un grupo de corporaciones económicas, con el fin de levar a cabo proyectos de inversión, en territorios pertenecientes a los pueblos indígenas, sin haberse realizado consultas con los mismos.
Cuando hablamos de los principales temas que afectan a las Naciones del Mundo nos enfrentamos a una diversidad creciente de tópicos que llenan las páginas de la prensa, las burocracias de los Organismos, los pasillos de los Parlamentos, y las computadoras de los innumeros expertos que se suman todos los días a la red.
También experimentamos la sensación que todos estos temas nos llegan en forma muy sintetizada y que no tenemos acceso al fondo de la cuestión que realmente ha producido el problema o la situación de conflicto, y también nos sentimos limitados de tener una visión global.
Desde otro punto de vista presentimos que los procesos que intentan mejorar las situaciones negativas tales como guerra, represión, genocidios, opresión, discriminación, violencia, hambre, miseria, desempleo, falta de participación, marginación, racismo, epidemias, analfabetismo, y muchas otras, nos dejan sin la posibilidad de razonar una respuesta colectiva a los problemas.
Paradójicamente las sociedades que han experimentado procesos del acentuamiento del individualismo son hoy las más poderosas, y al mismo tiempo, reconocen ser, en parte, causantes de las situaciones en otros países, por ejemplo a través de los procesos históricos de colonialismo, y dan la imágen de estar preocupados en ayudar a paliar las dificultades que segmentos económicos, organizados en sus territorios, y de acuerdo a sus leyes, pueden traer a las relaciones entre sus sociedades y las sociedades no industrializadas.
Evidentemente, aún hay mucho que hacer para lograr un equilibrio entre las aspiraciones de las diverssas sociedades humanas. En algunos casos ellas parecen querer resolver el problema. Sin embargo en la resolución de estos conflictos puede apreciarse que aparece un tercer elemento, casi no previsto, el mediador, o negociador, en la mayoría de los casos otro Estado.
En los últimos tiempos se ha visto numerosos ejemplos en que las situaciones a resolver no son parte de conflictos entre dos Estados diferentes, sino dentro de las fronteras del mismo Estado.
Durante e inmediatamente después de la Guerra Fría, el concepto de primero, segundo y tercer mundo, pararecía muy claramente delimitado. Apenas unos años más tarde no es tan claro. En el tercer mundo afloran nuevos desafíos políticos y económicos, que eran impensados hace algunos años, tales como los planes de industrialización y el desarrollo tecnológico. La revolución de los sistemas de comunicaciones, la internacionalización de las relaciones de intercambio económico, y la ampliación de las diferencias entre países ricos y pobres, son temas visibles de la agenda.
El primer mundo va desarrollando dentro de sus fronteras "bolsones" de tercer mundo, con las mismas características del "subdesarrollo", y confronta situaciones de marginalización social, económica y cultural, crónicas. El "segundo mundo" se ha desintegrado, y se integra paulatinamente a los bloques de Europa y Asia.
La Agenda de las Naciones Unidas, el Organismo Internacional de los Gobiernos después de la Segunda Guerra Mundial, ha ido ampliándose y creciendo a un ritmo vertiginoso. Ello dio lugar a la creación de extendidos y priviligiados escritorios internacionales, especializados en diferentes temas tales como, derechos humanos, mujer, salud, educación, ciencia, cultura, desarrollo sostenible, seguridad, medio ambiente, mantenimiento de la paz. Los Pueblos Indígenas surgen con mayor fuerza en el decenio de los '90. La celebración que organizó un país de Europa sobre "los 500 años del descubrimiento de América", dio a los pueblos indígenas más razones para hacer más visible para la comunidad internacional la vigencia de nuestros derechos fundamentales. En ese año, tres acontecimientos relevantes remarcaron la presencia del "cuarto mundo".
Los discursos que los representantes de los Pueblos Indígenas elaboraron para los Gobiernos participantes en la Cumbre de la Tierra, Río de Janeiro, hicieron eco en la comunidad internacional, pues fue una de las primeras oportunidades en que nuestra voz se escuchó en forma directa de parte de los afectados. A su vez, el Premio Novel de la Paz fue otorgado a nuestra hermana del Pueblo Maya de Guatemala, Rigoberta Menchu Tum, y Naciones Unidas lanzó el Año Internacional de los Pueblos Indígenas.
A partir de allí la Agenda internacional creció y se diversificó no sólo para los Gobiernos sino para los Pueblos Indígenas. Entre 1992 y 1996, una serie de Cumbres sobre diversos temas convocó a los representantes de los Pueblos Indígenas, con el fin de fortalecer en los debates los conceptos más apropiados, en coherencia con los trabajos iniciados en el Grupo de Trabajo de las Poblaciones Indígenas de las Naciones Unidas. Corresponde por tanto ingresar en una etapa de evaluación-acción de esa agenda y establecer los parámetros que nos permitan medir los resultados de la implementación de esos acuerdos.
Tal como se refleja en el análisis de las Declaraciones, Convenios y Resoluciones de los Organismos Internacionales, los Pueblos Indígenas están situados en espacios estratégicos que incluyen casi todas las regiones del planeta, y todos los bloques político-comerciales. Asimismo, la participación de los pueblos indígenas en un número creciente de temas de la Agenda Internacional, es no solamente una necesidad o una aspiración, sino también poco a poco se ha convertido en una demanda de la sectores diversos de la comunidad internacional.
Los pueblos indígenas somos protagonistas de las consecuencias del uso, aprovechamiento, e intentos de protección del medio ambiente. Los efectos de la degradación de nuestros territorios implicará - de acuerdo a los estudios y observaciones realizadas- similar o mayor impacto en el conjunto de las sociedades, tanto por los problemas ambientales directos a que seremos sometidos, como también por el impacto social, cultural, económico y político, que se observa en forma creciente en todos los países de la Tierra.
El establecimiento de Parámetros justos de negociación con los Pueblos Indígenas así como una ampliación de la conciencia pública sobre los derechos y el rol de los Pueblos Indígenas en los aspectos concernientes al desarrollo autosustentable, sería una saludable estrategia para fortalecer estos aspectos.
Los esfuerzos para la conservación de la diversidad biológica deben ser equivalentes y equitativos con el respeto a la diversidad cultural y étnica.
La ciencia a través de su método analítico ha intentado aislar el estudio de ciertos fenómenos naturales o sociales a los efectos de lograr una mejor comprensión de los mismos. En alguna medida ha sido exitosa. Sin embargo es necesario no perder conciencia que cada parte estudiada es un componente de un todo armónico que se desarrolla en parte por las acciones y decisiones que hacemos los seres humanos.
Recomendaciones específicas sobre los aspectos relativos al conocimiento tradicional de los Pueblos Indígenas en evaluaciones medioambientales.
El Consejo Mundial de Pueblos Indígenas es una Institución Internacional que dirije sus energías al fortalecimiento de procesos y tendencias que impulsen el diálogo y la participación. Como hemos comentado a lo largo de este trabajo una de las principales herramientas que ha sido dejada de lado por motivos muy contradictorios es la consulta plena a los Pueblos Indígenas, cuando se efectúan todo tipo de acuerdos y negociaciones entre los Gobiernos, las corporaciones transnacionales, u otros inversionistas modernos, que consideran los territorios indígenas como una fuente para el acrecentamiento de sus riquezas y poder. Ya hemos señalado el valor que tiene la Tierra, los territorios y las tierras para los Pueblos Indígenas, por lo que vamos a obviar su repetición.
Las siguientes recomendaciones están dirigidas a los gerentes de las corporaciones, bancos multilaterales, y Estados. Las mismas son un resumen de un estudio que está desarrollando el Consejo Mundial en cooperación con organismos de los Pueblos Indígenas de varios países, entre ellos Canada, Belice, México, Perú, Venezuela, y Argentina. Sin embargo, queremos advertir que el trabajo aún no está terminado y que las siguientes son recomendaciones preliminares, pero que creemos que es útil compartir con los participantes del proceso de Río + 5.
Adicionalmente estos procedimientos deberán ser incluídos en la política y la legislación de los países, para su adecuadomonitoreo y cumplimiento.
Toda corporación tiene la tendencia a ignorar los aspectos culturales propios de la comunidad afectada y aplican modelos de comportamiento que consideran universales. Por ello, lo primero que deben tener en cuenta es el respeto a las tradiciones y costumbres de los pueblos indígenas, no intentando imponer su propio criterio cultural y de beneficios económicos, desde el principio mismo de la negociación.
Otra tendencia es creer que los pueblos indígenas no tienen criterios de mediano y largo plazo. Ello constituye un error. Debe analizarse el impacto del proyecto, teniendo en cuenta los criterios de mediano y largo plazo de las comunidades afectadas, para que ellas sean parte de la decisión.
Un tercer aspecto clave es brindar la información adecuada y real a todos los que serán afectados directa o indirectamente por el proyecto, para lo cual deben utilizarse los medios de comunicación más corrientes para la zona de aplicación del proyecto, para convocar la participación de los mismos, por medio de sus organizaciones.
Un elemento esencial de las decisiones de los Pueblos Indígenas es incluir en sus decisiones la participación de los ancianos-sabios, las mujeres, y considerar los intereses de los jóvenes y los niños.
La compañía debe incluir procedimientos adecuados que permitan a las comunidades que serán afectadas por el proyecto, acceder a la comprensión de los verdaderos consecuencias de la implementación del proyecto. No debe ocultarse ninguna información que sea perjudicial para la salud, la continuidad y el desarrollo de los pueblos indígenas.
Existen lugares considerados sagrados de acuerdo a la tradición de los Pueblos Indígenas que no pueden ser tocados o dañados, a riesgo de destruir el equilibrio ambiental y socio-cultural de la comunidad, que deben ser respetados.
La documentación técnica que la compañía someta a la consideración de la comunidad o comunidades debe ser completa y comprensible. La comunidad debe tener el derecho a rechazar la implementación de los estudios y otros pasos posteriores del proyecto.
Los Gobiernos Nacionales, locales interiores (provincias, estados), deben garantizar que estos procedimientos se llevan a cabo de buena fe, para proteger los derechos de sus ciudadanos indígenas, promoviendo la adopción de las normas internas necesarias para garantizar tales derechos, y muy esencialmente la continuidad de los Pueblos Indígenas.
Fuente: BioForum