¿qué sabe ud. de Ecología?
Para quienes viven en Argentina
y para los que viven en otros países
Gracias por intervenir !
(5/10/00)
En una reciente encuesta el 77,8% exige a las empresas que cuiden el planeta.
El cuidado del medio ambiente, que comenzó como preocupación de unos pocos ciudadanos, ahora es una pieza clave en la estrategia de toda empresa moderna que pretenda altos estándares de eficiencia y un nivel de ventas que la acompañe. Y al porteño le interesa saber cada día más cuál es el desempeño de sus proveedores respecto de la ecología.
Hoy, por curioso que parezca, al indiferente consumidor de Buenos Aires, que creció arrojando papeles, latas y puchos en la calle, le interesaría saber si quienes manufacturan productos u ofrecen servicios adoptaron una forma de producción limpia.
En una encuesta de la consultora Semeion Group, sobre 400 casos de la ciudad de Buenos Aires, el 77,8 por ciento de los consultados se mostró interesado en saber qué empresas entre sus proveedoras son cuidadosas con el ambiente en sus procesos de producción.
El 55% dijo estar muy interesado y el 22,8% se definió como bastante interesado. Por lo visto, ya no basta con publicitar plantaciones de arbolitos en su mínima expresión y en cualquier espacio verde, ni enarbolar consignas como "compre tal o cual cosa para sentirse natural". Tampoco sirve de nada contaminar el suelo a través de los procesos de una industria, por un lado, y por el otro enunciar que se acompaña a quienes se preocupan por el futuro de la Tierra.
Con un margen de error, en más o en menos, del 5%, el sondeo encargado especialmente por la revista Ecología & Negocios para su número de octubre se realizó sobre una muestra estratificada y proporcional al tamaño de la población.
Contradictorio es el resultado de la pregunta sobre el grado de preocupación que el ciudadano advierte en las empresas: en el inconsciente colectivo, quienes producen bienes o servicios no estarían demasiado preocupados por no contaminar.
Según los consultados, el 34,3 por ciento dijo notar que las empresas están poco preocupadas por lo que dañan en sus procesos productivos y el 42,2%, que no están nada preocupadas, lo que sumado significa el 81,5% de la muestra. Es decir que las industrias no se estarían interesando por sus clientes o usuarios como ellos sí lo están por esas empresas.
Parecería que las acciones de marketing que muestran las actividades de una firma como amigables con el ambiente (o ecológicamente correctas) no serán suficientes en adelante. Quizá no alcance con la inclusión de rótulos o mensajes en favor de la naturaleza: el público está ávido de comprobar acciones concretas.
Los motivos para ejercitar con hechos lo que se anuncia pueden ser variados: algunas empresas que son subsidiarias de otras europeas o norteamericanas lo hacen porque los estándares internacionales se lo exigen. Otras han notado cómo incide en sus ganancias la inversión en temas verdes.
En las relaciones de una industria con la comunidad, los ciudadanos esperan percibir más actos de responsabilidad social, que abarquen la ecología entre sus prioridades como algo más que patrocinar actividades educativas o deportivas para jóvenes.
Hay un cambio en cuanto a responsabilizar a quien desequilibra el delicado sistema. La responsabilidad del deterioro ambiental, según las opiniones vertidas en el sondeo, corresponde a todos en el 47,5% de las respuestas; al Estado nacional, en el 26,2%, y a las empresas, en el 14,2 por ciento. Les siguen los gobiernos municipales (5%) y los provinciales, con el 3,2 por ciento.