¿qué sabe ud. de Ecología?
Para quienes viven en Argentina
y para los que viven en otros países
Gracias por intervenir !
(25/09/00)
Diversos colectivos ecologistas se oponen a una campaña implementada por una ONG alemana en la Argentina.
La propuesta de una ONG alemana de plantar un bosque en la Argentina ha generado una fuerte oposición en el país Sudamericano.
La organización Prima Klima, una ONG fundada en Dusseldorf, se formó en 1991 para contribuir a la estabilización mundial de los niveles de CO2. Este compuesto químico, emitido en diversos procesos como la combustión del carbón, el petróleo y la gasolina, es uno de los más directos responsables del Cambio Climático.
Prima Klima planta árboles en Alemania y otros países para promover la absorción de CO2, ya que éstos respiran este elemento químico en los procesos de la fotosíntesis, retirando ingentes cantidades cada año de la Atmósfera. En este proceso se fomenta la producción de biomasa y grandísimas cantidades de oxígeno, que es emitido como residuo en el proceso de la fotosíntesis.
En la Argentina el proyecto de plantar más de 125.000 Has de árboles en la provincia de Chubut no ha sentado muy bien a pensar de que mejorará diversos aspectos del desarrollo sostenible de esa zona.
Para diversos grupos ecologistas argentinos, el proyecto no constituye nada más que una impresionante operación de “lavado de cara” de las emisiones de CO2 de Alemania. Creen que pretenden aproximar sus valores totales de emisión de CO2 a lo exigido por el Protocolo de Kioto. En dicho documento se establecen mecanismos compensatorios de las emisiones de contaminantes a la Atmósfera, y uno de ellos es el de fomentar la plantación de masas forestales que “hipotéticamente” absorberían todo el exceso de contaminantes producido por cada uno de los países.
Además estos grupos ecologistas afirman que de llevarse a cabo una plantación tan gigantesca de ciertos árboles locales, como la Lenga, se generarán expectativas industriales que a largo plazo amenacen de manera muy grave las masas forestales autóctonas de todo el país. Creen que si se generan expectativas de explotación de este tipo de árboles, cuando la concesión de gestión y plantación de estos bosques proyectados cese (cosa que tendrá lugar en 50 años) la industria maderera acabará con las masas forestales plantadas y las naturales.