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Programa Nacional de Conservación de la Biodiversidad

Biodiversidad a resguardo

La Revista Empresa & Medioambiente tuvo acceso al Proyecto de Ley que regulará todo lo concerniente a los recursos genéticos de la Argentina. Exponemos íntegros, para que los lectores saquen sus conclusiones, el proyecto y los fundamentos que lo motivaron, expuestos por la Diputada Mabel Müller.

Fundamentos

Dentro de la crisis global que vive el hombre con su relación con el entorno, generando problemas de orden global de difícil solución, la degradación y extinción de las especies biológicas es, quizás, la de mayor envergadura porque está seriamente comprometido el futuro de la vida sobre el planeta. Estos recursos han sido aprovechados irracionalmente en los últimos 50 años, causando la pérdida de muchos de sus componentes, y lo más lamentable, es que se desconocen las verdaderas potencialidades que los ecosistemas albergan en su integridad.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD '92), que se llevó a cabo en Río de Janeiro en el mes de junio de 1992, permitió que más de 120 jefes de Estado, de todos los continentes, discutieran las estrategias que se deben seguir para implementar un desarrollo mucho más equitativo en lo económico, en los social y en lo ecológico. En esa oportunidad, la preservación de los recursos que la diversidad de los ecosistemas del planeta contiene, ocupó un lugar de importancia extrema, a la hora de concentrar los términos de los convenios que allí se firmaron. En ese sentido se puede destacar que la autoridad de nuestro país, el presidente de la Nación, prestó su conformidad a todos ellos.

Entre esos documentos, largamente negociados, se destaca por ser uno de los más estratégicos, el Convenio de Diversidad Biológica que establece, entre otras cosas el compromiso de diseñar e implementar políticas, planes, programas y proyectos y acciones que vayan en procura de una mejor calidad de vida para la población, y que posibilite un mejor conocimiento y utilización de los recursos biológicos y su extensa diversidad. En la actualidad, este documento posee media sanción legislativa, y está a punto de convertirse en ley, luego de su aprobación.

Los bienes y servicios esenciales, dependen de la variedad y la variabilidad de los genes, las especies, las poblaciones y los ecosistemas que las diversas regiones contienen. Los recursos biológicos nos asisten para nuestra subsistencia y son vitales para sustentar la vida en el planeta. El estado de degradación de la biodiversidad es el resultado de las actividades antrópicas que en forma irracional e indiscriminada se han estado desarrollando.

La destrucción del hábitat, el cultivo agrícola excesivo, la contaminación industrial y la producción de residuos, la introducción de especies foráneas, etcétera, son algunos de los fenómenos que se desataron, generando ese proceso que impacta sobre el ambiente.

Es preciso tomar medidas y realizar acciones decisivas para conservar y mantener los genes, las especies y los ecosistemas, con miras a una gestión y utilización sostenible de los recursos biológicos. El gobierno nacional y los gobiernos provinciales deben emprender un camino conjunto en procura de establecer metas que posibiliten un mejor conocimiento de la realidad biológica de nuestro país y el diseño de estrategias adecuadas para que se puedan utilizar en forma sostenida los recursos disponibles. En este sentido, se hace importante implementar planes y programas que desarrollen la evaluación, el estudio y la observación sistemática de la biodiversidad; para ello, es esencial el apoyo de las comunidades locales como forma de lograr el éxito, debido al conocimiento histórico-cultural que poseen sobre su propia realidad.

El desarrollo de la biotecnología ha realizado avances importantes en la caracterización, identificación y utilización del material genético contenido en las plantas, los animales y los microorganismos, que es fundamental para el mejoramiento de la agricultura, la salud y el bienestar de las personas y la preservación de los recursos naturales, en general. El apoyo para un desarrollo más profundo de la ciencia y la tecnología, por parte del sector estatal, es una de las deudas que la sociedad mantiene desde algún tiempo.

En los países latinoamericanos se ha experimentado una pérdida significativa e irreversible de la diversidad biológica y genética. La tendencia principal, que generará cambios sustanciales a este fenómeno, debe ser la de armonizar los sistemas de gestión tradicionales, con otros que se necesitan para dirigir la gestión de los ámbitos naturales como son los sistemas ecológicos, las cuencas, las franjas costeras, las masas lacustres y marítimas, las regiones de producción agropecuaria, etcétera. Los sistemas de gestión deberán adecuarse a la realidad de los territorios, conociendo los componentes naturales y sociales que contienen.

Del enfoque sectorizado y apartado de la realidad del entorno se tendrá que pasar a uno integrador en el cual la preservación del medio ambiente y las necesidades de la población tendrán que estar en las decisiones que el Estado debe tomar.

Nuestro país presenta una diversidad natural y cultural extensa y variada que debe conocerse y preservarse para estas generaciones y las futuras. Se deben integrar en los procesos de desarrollo a todos los sectores y actores sociales que estén involucrados, con el fin de respetar la identidad cultural de cada región. La utilización-conservante de los recursos biológicos y genéticos que diferentes biomas contienen, desempeñará un papel primordial a la hora de establecer las pautas de mejoramiento progresivo de las condiciones socioeconómicas que nuestra población posee.

Estas son algunas de las ideas generativas que llevaron a estructurar este proyecto de norma que permitirá establecer, con fuerza de ley, un programa de alcance nacional que beneficie a todos los sectores sociales, y que, formalmente, se implemente a través de los organismos del Estado que correspondan, tratando de garantizar que las acciones; que son necesarias instrumentar, se realicen como forma de contribuir a la elevación de la calidad de vida de la sociedad, y a la preservación de la diversidad biológica de nuestro territorio.

Motivos sobran

En la Cumbre de Río en 1992 (CNUMAD) los presidentes de más de 120 países promovieron diferentes convenios y tratados que, para que tuviesen validez nacional, deberían ser ratificados por los correspondientes congresos. En el caso particular de la Argentina este proceso es de los más lentos al punto tal que el Convenio de Diversidad Biológica, que nos ocupa, aún no ha sido aprobado.

La creación del Programa Nacional de Conservación de la Diversidad Biológica que la presente ley impulsa viene a completar la aprobación del convenio internacional citado. Es destacable los diferentes tiempos con que se mueve el Poder Legislativo nacional que a cuatro años aún no ha dado su aprobación a la acción del presidente Carlos Menem, pero ya busca su ordenamiento y regulación.

Proyecto de Ley

Artículo 1º- La presente ley tiene per objeto la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa, en los beneficios que de ella se deriven, de los distintos sectores de la población.

Artículo 2º- Se crea el Programa Nacional de Conservación de la Diversidad Biológica, en el ámbito de la Secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano.

Artículo 3º- El programa mencionado en el artículo 2º deberá ser implementado a través del Consejo Federal de Medio Ambiente y de los organismos provinciales competentes, con representantes del Sistema de Ciencia y Tecnología del Estado nacional, de la Administración de Parques Nacionales, de las universidades nacionales y de organismos no gubernamentales.

Artículo 4º- Los objetivos del Programa Nacional de Conservación de la Diversidad Biológica serán:

  1. Identificar los componentes de la diversidad biológica, especialmente los que sean de interés para su conservación y utilización sostenible, teniendo en cuenta las categorías que figuran en el anexo I, que acompaña a la presente;
  2. Establecer las áreas de máxima diversidad biológica, aquellas en las se reúnan conjuntos de especies críticas e importantes de ser conservadas;
  3. Identificar los procesos y categorías de actividades que tengan o puedan tener efectos perjudiciales en la conservación y utilización sostenible de la diversidad biológica;
  4. Mantener y organizar los datos derivados de las actividades de identificación, seguimiento de conformidad con los incisos 1), 2) y 3), del presente articulo;
  5. Promover la creación de centros de investigación, conservación y desarrollo de la biodiversidad que tendrán entre sus objetivos, el intercambio de información, la promoción de estudios científicos y biotecnológicos, de actividades didácticas y de difusión para toda la comunidad de la que forma parte;
  6. Controlar la evolución y la utilización de los recursos biológicos;
  7. Atribuir valores a los recursos biológicos en términos físicos y económicos y evaluar las repercusiones económicas potenciales que la conservación de la diversidad biológica produce;
  8. Formular políticas de utilización sostenible de la diversidad biológica, principalmente, en áreas críticas que se hayan determinado;
  9. Promover un desarrollo ambientalmente adecuado en las regiones que contengan las zonas protegidas y de conservación de la biodiversidad a crearse;
  10. Elaborar y desarrollar planes y programas que implementen los principios contenidos en el Convenio de Diversidad Biológica adoptado y abierto a la firma en Río de Janeiro (República Federativa del Brasil) el 5 de junio de 1992.

Artículo 5º- Se encomienda al Poder Ejecutivo que elabore juntamente con el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA), los contenidos del programa mencionado en el articulo 2º, en el término de ciento veinte (120) días.

Artículo 6º- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Anexo

1º- Ecosistemas y hábitat que contengan una gran diversidad, un gran número de especies biológicas endémicas o en peligro de extinción; que sean necesarios para especies migratorias; que tengan importancia social, económica, cultural o científica; que sean representativos o singulares; o que estén vinculados a procesos de evolución u otros procesos biológicos de importancia esencial.

2º- Especies y comunidades que estén amenazadas por fenómenos naturales o sociales, sean especies silvestres emparentadas con especies domésticas o cultivadas; que tengan valor medicinal o agrícola; que tengan importancia social, económica, científica o cultural; o que sean importantes para investigaciones sobre la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica.

3º- Genomas y gases de importancia social, científica o económica.