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"Nos une la sustentabilidad y la responsabilidad de alimentar al mundo. El desafío es innovar", afirmó el doctor Víctor Trucco, presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) en el acto de apertura del Seminario de Biotecnología desarrollado en La Plata.
Una mayoría de expresiones de apoyo -incluso de representantes del Gobierno- se escuchó durante las dos arduas jornadas del seminario que contó con la presencia de cerca de 1000 asistentes.
La biotecnología, primero, y la siembra directa, después, acapararon la atención de los presentes durante cinco extenuantes jornadas de labor.
"La siembra directa cambió los paradigmas en cuanto al ambiente productivo. La biotecnología cambia los paradigmas en cuanto a la genética de las plantas", dijo Trucco ante un auditorio mayoritariamente en favor de esta revolucionaria innovación. "Las grandes innovaciones de los comienzos del siglo XXI son la siembra directa y la biotecnología", afirmó el titular de Aapresid.
En los campos de productores de la entidad se hicieron los primeros ensayos. Se recuerda que durante la jornada "Un productor en acción", que tuvo lugar en la estancia La Magdalena, en Santa Fe, en 1996, se repartió una bolsita de semillas resistentes al glifosato. El objetivo era que los productores la pusieran a germinar y luego la sometieran al tratamiento con el herbicida. Algunos hicieron la prueba, pero para la mayoría no hacía falta; creía en la información que se le brindaba.
"Nacía la ilusión y el entusiasmo entre nosotros. Un problema que nos ocupaba mucho tiempo y dinero, las malezas, perdía significación", recordó Trucco.
Según se escuchó en las disertaciones, lo que Aapresid reconoció como una oportunidad, pronto fue percibida por gran parte de los productores. Así, se pasó de las primeras 150.000 hectáreas de soja resistente a glifosato, a 7 millones en la última campaña, con un beneficio de 2500 millones de dólares en las exportaciones argentinas y un ahorro de 500 millones de dólares en agroquímicos.
El director del Centro de Estudios Latinoamericanos David Rockefeller de la Universidad de Harvard (Drclas), el profesor de biotecnología Otto T. Solbrig, reflexionó sobre el debate en torno de las variedades transgénicas y sostuvo que si se lo analizaba en términos puramente científicos, la discusión es absurda, dado que no hay ninguna evidencia de que las nuevas tecnologías representen un problema para la salud.
Para Solbrig, gran parte del movimiento ambientalista europeo actual obedece a "reacciones de una población con pocos problemas económicos básicos".
Durante el encuentro, también se escuchó que entre las nuevas tecnologías rentables que ayudan a conservar y mejorar recursos naturales se puede citar la siembra directa, la agricultura de precisión, el riego por goteo, el manejo integrado de plagas y las variedades de alto rendimiento, incluyendo las transgénicas.
Quedó en claro entre los asistentes que la agricultura argentina tendría que sumarle más valor agregado a sus diferentes productos.
"Desde las tranqueras hacia adentro, la Argentina tiene la agricultura más eficiente del mundo, pero debe generar servicios que le permitan sumarle valor agregado", destacó Solbrig.
El profesor Francesco Di Castri, investigador italiano de la Universidad de Montpellier y del Centro Nacional Francés de Investigaciones Científicas, afirmó que se está generalizando al hablar del rechazo de los europeos a los transgénicos.
"Europa no tiene una sola percepción, sino muchas percepciones", agregó al tiempo de aclarar que esto se debe a la diferenciación cultural dentro de cada uno de los países.
En su discurso final, Trucco expresó su sorpresa de que, en un tiempo tan beneficiado por la ciencia, tengan que reunirse para debatir las consecuencias de las resistencias que surgen en las naciones más desarrolladas del mundo a la aplicación de los principios científicos a la agricultura.
En referencia a Aapresid se preguntó: ¿quién nos puede reprochar el cuidado de los recursos naturales o la preservación del ambiente? "No somos ambientalistas por definición, somos ambientalistas por acción. No somos ecologistas por moda, somos ecologistas por interés; vivimos de la naturaleza, de sus secretos."
Trucco dejó bien en claro su posición al decir que, como país, la Argentina debía dejar de titubear e incorporar las innovaciones científicas sin retraso, con entusiasmo y sin miedos.
La instalación definitiva de la siembra directa en el país significaron muchos años de esfuerzo. Hoy, ocupa la tercera parte de la superficie sembrada del país. Sea como fuere, la biotecnología no escapará tampoco al veredicto del tiempo. Pero, sin duda, los tiempos se acortan.