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Luego de la fiebre aftosa, la garrapata es una de las plagas que mayor pérdida económica causa a nuestros empresarios ganaderos, la cual se estima en más de 100.000.000 de pesos anuales, según estimaciones oficiales.
La garrapata, comentó el diputado nacional correntino Felipe Adaime, causa muchos problemas: los animales se irritan por la picadura, sufren expoliaciones sanguíneas que los predisponen a innumerables infecciones.
Además, transmiten organismos patógenos, parálisis tóxicas, las que generan por cierto alteraciones metabólicas, como los efectos anoréxicos, infertilidad y disminución de la inmunidad. Evidentemente todos estos factores anexos a la garrapata causan importantes pérdidas de peso del animal y disminuyen los nacimientos.
"Actualmente la Argentina - sostiene Adaime - se encuentra con un problema de fondo en el rodeo nacional, la importante disminución del stock ganadero que se manifestó a partir de 1994 hasta hace unos pocos meses, donde la mejora de los precios del ganado en pie, que hoy no se manifiesta; dieron origen a una incipiente retención de hembras."
Pero no sólo la recuperación del stock, dijo el diputado, permitirá abastecer a los mercados tradicionales de nuestras reconocidas carnes, sino también la mejora en la tasa de extracción que se ubica cercana al 23 por ciento, "lo cual indica que tenemos mucho para mejorar, considerando que competidores como Nueva Zelanda y Australia rondan el 30 por ciento en su tasa de extracción.
La lenta recuperación de los precios internacionales se combina con la reducción del consumo a nivel mundial por la aparición de la enfermedad de la vaca loca en la Unión Europea, que es nuestro principal demandante, por eso apuntar a nuevos mercados como a los que aspiramos traerá como consecuencia la necesidad de producir más y mejor.
Los entes o fundaciones que se dedican a combatir la fiebre aftosa pueden reestructurarse para brindar nuevas estrategias de lucha a los productores, porque todavía existen enfermedades o plagas que pueden ser erradicadas o controladas mediante un accionar conjunto de los ganaderos dueños de las vacas, y el gobierno. Este es el caso de la garrapata, la tuberculosis y la brucelosis entre otras, afirmó Adaime.
"Los productores debemos orientar a los entes para readecuarlos en costos para encarar una lucha nueva hacia las enfermedades mencionadas, ya que gran parte de éstos han sido muy eficientes y exitosos", consideró.
Haciendo un poco de historia, en 1904 se encontraban afectadas casi la totalidad de las provincias de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos desde su límite con Buenos Aires y todas las provincias del norte argentino; luego, en 1992, a raíz de la implementación de un plan de lucha que fue dando sus frutos prácticamente las provincias mencionadas excepto las del norte se encontraban libres; además, en 1938 se estableció un marco legal a través de la ley 12.566, la cual dio respaldo jurídico a una campaña ofensiva que tuvo sus frutos.
"La lucha contra la garrapata se encuentra como de brazos caídos - sostuvo -, los controles no funcionan como deberían y las zonas que se encontraban libres comienzan a infectarse, no desconocemos las dificultades que trajo aparejadas las inundaciones, pero de esta forma, en poco tiempo volveremos a la situación manifestada a principios del siglo y como dicen, un siglo después seguiremos igual, y esto que es posible, no debería serlo."
Con respecto a la lucha contra la garrapata, exhortó a las autoridades nacionales y provinciales a instrumentar los planes necesarios para lograr erradicarla. "Los productores estamos dispuestos a combatirla, sólo restan recursos y coordinación con el organismo responsable de la sanidad para llevarla adelante. Es hora que tomemos el toro por los cuernos y que no encontremos en su lomo a la garrapata."
Fuente: Diario La Nación - Suplemento Campo