¿qué sabe ud. de Ecología?
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Sin duda alguna, uno de los sucesos más importantes ocurridos en este siglo, en lo que se refiere a nuevos cultivos alimentarios alternativos de los tradicionales, es el redescubrimiento de los amarantos como cereales (en realidad, pseudocereales, por no ser gramíneas) de notable valor alimentario, además de sus aptitudes como hortalizas y como forrajes. ¿Por qué "redescubrimiento"? Lo es por tratarse de cultivos que datan de milenios, principalmente en las áreas dominadas por aztecas, mayas e incas, donde los amarantos eran valorados en tal medida que llegaron a ser deificados por los indígenas de estos imperios del nuevo mundo. Ello movió a los conquistadores hispanos, intransigentes en su religión, a prohibir su cultivo, bajo amenaza de muy severas penalidades.
No obstante, los amarantos cultivados sobrevivieron gracias a los cultivos clandestinos hasta que, ya entrado el siglo XX, fueron estudiados, analizados y probados en otras regiones que las de origen, siendo así que los amarantos graníferos americanos son conocidos, valorados y cultivados en países de Africa, Asia y en diversas regiones de América.
Puede afirmarse que muy pocas plantas cultivadas poseen el valor alimentario de los amarantos, considerando el conjunto de sus cualidades nutritivas, especialmente por la cantidad y la calidad de las proteínas, ricas en varios aminoácidos esenciales, así como por los buenos niveles de almidón, grasa, minerales y vitaminas. El follaje de estas plantas es igualmente de excelente valor alimentario, constituyendo un interesante sucedáneo de hortalizas de hojas, como la espinaca y la acelga, a las que superan en capacidad de rendimiento y en rusticidad.
Como plantas forrajeras, los amarantos graníferos, así como algunos amarantos silvestres utilizables en pasturas, constituyen otra faceta de esos versátiles recursos alimentarios, especialmente para la alimentación de animales monogástricos (aves, porcinos, etc.), aprovechando tanto el grano como el follaje.
Las cualidades señaladas, unidas a las de gran rusticidad y plasticidad ecológica, hacen que los amarantos sean considerados como uno de los alimentos básicos para el siglo que se avecina. Los datos analíticos que figuran en los cuadros siguientes evidencian las cualidades alimentarias de amarantos cultivados, destacándose especialmente el elevado nutriente de proteínas y de un aminoácido esencial que escasea en otros alimentos.
| Proteína | Lisina | Carbohid | Calcio | Hierro | Fósforo | |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Amaranto | 16% | 0,85% | 63% | 162 mg% | 10 mg% | 455 mg% |
| Maíz | 9% | 0,25% | 74% | 20 | 1,8 | 256 |
| Trigo | 10% | 0,35% | 71% | 41 | 3,3 | 372 |
| Arroz | 7% | 0,27% | 77% | 32 | 2,5 | 360 |
| Leche | 3,5% | 0,49% | 5% | 118 | vestigios | 93 |
| A. cruentus
cv. Don Guiem |
A. mantegazzianus cv. Don Juan |
|
|---|---|---|
| Cenizas (% materia seca) | 3,11 | 3,30 |
| Fibra cruda (% materia seca) | 3,60 | 3,47 |
| Proteína cruda (% m. seca) | 20,7 | 17,5 |
| Lípidos (% materia seca) | 0,50 | 0,29 |
| Lisina g/16 g N | 5,05 | 6,02 |
| Fósforo total (% m. seca) | 0,61 | 0,77 |
| Calcio (mg% m. seca) | 155 | 133 |
| Magnesio (mg% m. seca) | 378 | 361 |
| Almidón (% materia seca) | 58,6 | 61,3 |
El territorio actual de la República Argentina conoce el cultivo de amarantos graníferos desde mucho antes de la conquista española e inclusive anteriormente a la era cristiana, en la región noroccidental del país, dentro del área dominada por el imperio incaico; así lo certifican hallazgos arqueológicos, en uno de los cuales, ubicado en el área meridional de lo que es hoy la provincia de Mendoza, se encontraron semillas de Amaranthus caudatus L., calculándose la antigüedad del depósito en unos 2000 años.
Por otro lado estos hallazgos contribuyeron a confirmar el origen sudamericano (Perú, Bolivia, Argentina) de la especie mencionada, lo cual ha sido materia de controversia.
Otro amaranto granífero, Amaranthus mantegazzianus Passer. = A. edulis Spegazz., muy afín al anterior, es propio del noroeste argentino, ahora hallado solamente en cultivos. Al parecer nunca se cultivaron en el área del imperio incaico las especies graníferas norte y centroamericanas A. cruentus L. y A. hypochondriacus L.
Fuera del área de cultivos practicados por los pueblos aborígenes, los amarantos graníferos sudamericanos sólo han sido cultivados, desde principios de este siglo, en pequeñas parcelas experimentales, conducidas por agrónomos, en las provincias de Salta y Jujuy.
De allí, semillas de A. mantegazzianus fueron llevadas a la ciudad de Buenos Aires, en cuyas facultades de Medicina y de Agronomía y Veterinaria se cultivaron semillas de dicha especie en escala muy reducida, que mostró buena adaptación a ese sector de la pampa húmeda, a pocos metros sobre el nivel del mar y a una latitud muy alejada del presunto centro de origen de la especie.
Hacia mediados de este siglo (año 1948) se sembró una parcela - en el Instituto de Fitotecnia de Castelar, cerca de la ciudad de Buenos Aires -, con semilla suministrada por el agrónomo M. Mintzer, de la Estación Experimental de Puerta de Díaz (Salta) que puede considerarse el punto de partida de la experimentación de los amarantos en la región pampeana, aunque en este caso se los considera básicamente como especies forrajeras.
Se activó la producción de semilla, de la que se distribuyeron decenas de muestras a productores de la región, pero esa acción no tuvo mayor trascendencia; pese a ello, se continuó multiplicando y experimentando con este amaranto, hasta el año 1953, para seguir ensayando su cultivo y utilización en la Estación Experimental de Anguil (La Pampa).
Cabe señalar que ya en 1924 se había publicado en la Argentina un trabajo sobre el Amaranthus quitensis H.B.K. como valioso forraje para porcinos, con análisis de los principios inmediatos del follaje, en tres estados de desarrollo de las plantas (Reichert, 1924). Tampoco puede omitirse la mención del trabajo de Hunziker( 1943), sobre taxonomía de las especies alimentarias de Amaranthus y Chenopodium cultivados por los indios de América, repetidamente mencionado en la bibliografía sobre estos pseudocereales.
Desde hace algo más de una decena de años, los trabajos experimentales y analíticos sobre amarantos se han intensificado considerablemente en la Argentina.
En un principio, la labor se desarrolló principalmente en la Estación Experimental de Anguil, en la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de La Pampa y, en los aspectos bioquímicos y bromatológicos, en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires; poco después la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de Río Cuarto, Córdoba, inició una activa labor en amarantos.
Los trabajos han comprendido principalmente el acopio de germoplasma, contándose en las distintas instituciones con más de 500 acciones, sobre las cuales se iniciaron trabajos de fitomejoramiento que han dado lugar a varios cultivares adaptados a las condiciones ambientales de la llanura pampeana semiárida y subhúmeda que han sido objeto de evaluaciones cuantitativas de la producción de grano y follaje, y se dispone de semilla suficiente para la siembra de hasta un millar de hectáreas para la próxima campaña(1991-1992), aunque las expectativas no alcanzan a tal superficie.
En la campaña anterior, el área cultivada con amarantos, incluyendo siembras experimentales y las de productores privados, no llegaron al centenar de hectáreas.
Esta situación está motivada por una serie de circunstancias, principalmente: la limitada labor de extensión sobre las características y posibilidades de los amarantos, la falta de incorporación de los amarantos al Código Alimentario Argentino (ahora en trámite), la falta de normas para la comercialización del grano y del follaje y aspectos tecnológicos del cultivo aún no resueltos, como el control de malezas y las deficiencias que se presentan en la cosecha del grano (no se cuenta con secadoras aptas).
En contraposición, deben mencionarse algunos hechos positivos, como la formación de nuevos núcleos de trabajo en varias universidades y estaciones experimentales; la creación, en el ámbito de la Secretaria de Ciencia y Tecnología de la Nación, de un Programa Nacional de Innovación y Transferencia de Tecnologías para la Producción (PRONITTEC), dentro del cual revista un Subprograma de cultivos estratégicos Quinoa-Amarantos; el otorgamiento de subsidios oficiales para el desarrollo de proyectos sobre amarantos; la realización de las Primeras Jornadas sobre Amarantos, realizadas en Santa Rosa, La Pampa, en 1987, de un Simposio sobre Quinoa-Amarantos en la órbita del PRONITTEC (Buenos Aires, 1990) y un Segundo Simposio de la misma naturaleza en San Salvador de Jujuy en 1992; la edición, desde julio de 1989, de un Boletín informativo sobre Novedades e Informaciones que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria distribuye sin cargo; la activación del intercambio de bibliografía y de germoplasma de amarantos, aspectos en los que deben destacarse la colaboración del ingeniero L. Sumar Kalinowsky (Cuzco, Perú), del Centro de Investigaciones Rodale (Kutztown) por intermedio de L. Weber; de la Estación de Introducción de Plantas de la Universidad del Estado de Iowa, por atención de D. Brenner, además de otras instituciones y de particulares.
Las perspectivas que presenta el cultivo de los amarantos graníferos y hortícolas en la Argentina, como en otros países, deben observarse a la luz de los requerimientos de los mercados internos e internacionales.
En la Argentina no existe aún un mercado interno y todavía no se ha concertado ninguna transacción de orden internacional, a pesar de los intentos realizados al respecto; el motivo principal es el escaso volumen de las partidas ofrecidas y, en el comercio interno, el desconocimiento de las cualidades de los amarantos, el hecho de no estar inscriptos en el Código Alimentario Argentino y la carencia de estándares de calidad, lo que se espera subsanar a breve plazo.
El futuro promisorio de los amarantos en la Argentina se fundamenta, sin embargo, en la gran extensión del área apta para su cultivo, es varios millones de hectáreas (sin desplazar a otras actividades agropecuarias), situadas principalmente en la región semiárida del país, al norte de la Patagonia.
En esta región hay menor incidencia de enfermedades y plagas que en la Argentina húmeda, ocupada, por otra parte, por una actividad agrícola y ganadera intensiva que constituye la base de la producción alimentaria que requiere la mayor parte de la población del país y la principal fuente de divisas, mediante la exportación de productos de origen agropecuario.
En este contexto, los amarantos constituyen, seguramente, el principal cultivo alternativo de la agricultura nacional, como producto alimentario, situación que puede extenderse a la agricultura mundial.
Es así que los amarantos pueden llegar a integrar el núcleo de vegetales que constituyen la base de la alimentación del planeta * conjuntamente con el trigo, el arroz, el maíz y la papa, no vislumbrándose otro recurso vegetal que pueda alcanzar ese privilegio.
En la Argentina no es aventurado predecir que en un plazo no muy lejano, los amarantos graníferos y hortícolas figurarán entre los principales cultivos alimentarios del país. Es claro que, tratando de establecer aquellos, principalmente en una región semiárida, habrá que afrontar, ineludiblemente, los problemas que presenta la actividad agrícola en tal ambiente, con suelos sensibles a la erosión, tanto hídrica como eólica, y periodos con deficiencias hídricas previsibles y también las inesperadas; asimismo, habrá que considerar el mantenimiento de la fertilidad del suelo en áreas donde el rendimiento económico del uso de fertilizantes es aleatorio.
Tales problemas encuentran atenuantes con la aplicación de los recursos tecnológicos conocidos como "dryland farming" (agricultura en semiaridez) y "grassland farming" (agri-praticultura), es así que los sistemas de producción que comprendan a los amarantos, como a cualquier cultivo de cosecha, deberán contemplar la minimización de las labranzas, el cultivo bajo cubierta de rastrojo con pasturas perennes integradas con gramíneas y leguminosas perennes y anuales con capacidad para la resiembra espontánea, con la consiguiente producción ganadera.
Por tratarse de un nuevo cultivo (en realidad muy antiguo pero redescubierto en el presente siglo), que comprende varias especies con diferentes aptitudes y amplia variabilidad genética, son grandes las posibilidades de lograr cultivares mejorados para las distintas situaciones ecológicas comprendidas en lo que, se presume, será la amplia región amarantera, que abarcaría cerca de 20 grados de latitud y alturas sobre el nivel del mar que van desde la costa atlántica hasta unos 3.000 metros, con lluvias anuales de aproximadamente 400 a 800 milímetros.
La expansión de los cultivos de amarantos graníferos y hortícolas (estos últimos también forrajeros) requerirá la intensificación del acopio de germoplasma, así como de los estudios ecofisiológicos, citogenéticos, bromatológicos, etc., y la ampliación de conocimientos tecnológicos, incluyendo el manejo del cultivo, el control de plagas, enfermedades y malezas, las técnicas de cosecha y conservación de granos y follaje, así como lo relacionado con la comercialización e industrialización de la producción, todo ello acompañado de una amplia y eficiente labor de difusión de un cultivo y sus productos que es prácticamente para los distintos estamentos de la comunidad, incluyendo a quienes tienen poder de decisión en la política económica, científica y tecnológica del país.
Si estos recaudos son debidamente tenidos en cuenta, relativamente pronto los amarantos se convertirán en un significativo aporte a la facultad de que todo hombre pueda ejercitar plenamente su primer derecho: el de no padecer hambre.
* De las más de 250.000 especies de plantas superiores que comprende la flora mundial, el hombre aprovecha, básicamente, para su alimentación unas 30, de las cuales cuatro - las mencionadas trigo, arroz, maíz y papa - comprenden más de la mitad del total de alimentos vegetales producidos anualmente.
Es posible que los amarantos puedan llegar, en el siglo XXI, a ocupar un lugar de privilegio entre los recursos alimentarios vegetales, cuando haya que proveer sustento a más de 8000 millones de pobladores del planeta.
Bertoni, M. H. Y P. Cattaneo, 1987. Aspectos nutricionales del follaje y la semilla de amarantos americanos. Act. Prim. Jorn. Nac. Amar. pp 63-86, Santa Rosa.
Cavagnaro, J. B., 1987. Aspectos ecofisiológicos de los amarantos. Act. Prim. Jorn. Nac. Amar. pp 11-18. Santa Rosa.
Covas, G., 1987. Fitomejoramiento de los amarantos. Act. Prim. Jorn. Nac. Amar., pp 50-54. Santa Rosa.
Covas, G. y C. D. Itria, 1950. Amaranthus edulis, promisoria forrajera estival para la región pampeana.IDIA, 30:3. Buenos Aires.
Hunziker, A. y A. M. de Planchelo, 1971. Sobre un nuevo hallazgo de Amaranthus caudatus en tumbas indígenas de la Argentina. Kurtziana 6:33 - Córdoba.
Hunziker, A., 1943. Las especies alimenticias de Amaranthus y Chenopodium cultivadas por los indios de América. Rev. Arg. Agron. 10(1): 297-354. Buenos Aires.
Fuente: Revista "Mundo Orgánico"